Sanidad admite una negligencia en un caso de ictus que abre la puerta a cientos de demandas

Un paciente se somete a un TAC en un hospital. /Francisco García
Un paciente se somete a un TAC en un hospital. / Francisco García

La conselleria emite una resolución en la que acuerda indemnizar con 5.000 euros a la familia afectada por un error del hospital de Gandia

Daniel Guindo
DANIEL GUINDOValencia

Cinco años después, la Conselleria de Sanidad ha reconocido una negligencia médica en el hospital de Gandia, donde no se detectó correctamente un ictus cerebral en un paciente y la falta de un tratamiento adecuado le provocó graves secuelas. A través de una resolución, el departamento admite el error y acuerda indemnizar al demandante con 5.000 euros.

Sin embargo, este caso abre la puerta a que Sanidad se tenga que enfrentar a centenares de demandas por situaciones similares y, por tanto, a las previsibles indemnizaciones. En concreto, en la Comunitat se contabilizan entre 6.500 y 10.000 ictus cerebrales al año, según se extrae del plan de atención al ictus 2011-2015 de la conselleria, y alrededor de un 15% de ellos, entre 1.000 y 1.500, aproximadamente, no son detectados a tiempo bien porque los familiares o los centros sanitarios no identifican correctamente los síntomas. En las situaciones en los que la responsabilidad recaiga en hospitales y ambulatorios, la citada resolución de la conselleria servirá, al menos, de precedente para las reclamaciones que se puedan suscitar.

El caso de la negligencia admitida por Sanidad se remonta a hace cinco años. M. J. C., de 69 años, acudió al Hospital Comarcal Francesc De Borja de Gandia el 17 de septiembre de 2013 al sufrir parálisis facial, lo que le dificultaba el habla, y torpeza en el brazo izquierdo, entre otras dolencias. «Se trata de síntomas claros de ictus según los protocolos de la Agencia Valenciana de Salud pero, en lugar de ingresar al paciente, fue dado de alta tras la realización de un TAC cerebral, sin que fuera remitido al neurólogo, como dictan los protocolos, por lo que su hijo tuvo que desplazarse desde Madrid para recogerlo y llevarlo a otro hospital», relatan desde Aguirre Abogados, bufete que ha llevado la demanda de los afectados.

El problema radica en que si se trata de un ictus isquémico, en las primeras 24 horas el TAC craneal tiene difícil detectar la anomalía, de ahí que la experiencia de los profesionales sea clave para observar que los síntomas responden a esta dolencia. Si se trata de un ictus hemorrágico, por contra, el TAC sí proporciona una información vital para atender al paciente.

En la resolución emitida por Sanidad, el pasado 7 de septiembre, cinco años después de los hechos, la conselleria admite que el paciente fue dado de alta por un error de diagnóstico, «privándole de la posibilidad de tratamiento fibrinolítico». «Existe, pues, relación de causalidad entre la actuación sanitaria y el daño que se alega». Además, apunta que este error produjo al paciente «un daño cerebral irrecuperable». Ante ello, la conselleria estima parcialmente la reclamación de responsabilidad patrimonial interpuesta por el afectado y acuerda indemnizarle con 5.028,80 euros, una cantidad que los abogados del interesado consideran insuficiente. «La familia manifiesta su malestar al forzarles a acudir a tribunales pese al reconocimiento de la negligencia ya que la indemnización está lejos de cubrir los daños que ha padecido el paciente», indicaron.

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