«Todavía no sabemos si el humo que había dentro del avión era tóxico»

Pasajeros ante el mostrador de la compañía en Manises./ j. monzó
Pasajeros ante el mostrador de la compañía en Manises. / j. monzó

Los pasajeros saltaron del avión a la pista y quedaron desperdigados a unos 500 metros de la terminal | Los afectados denuncian el descontrol durante la evacuación de la nave y la desinformación por parte de British Airways y la terminal valenciana

ANA CORTÉS/ IVÁN GÓMEZ

Un día después del aterrizaje de emergencia, la indignación entre el pasaje del vuelo de British Airways que aterrizó el lunes de emergencia en el aeropuerto de Manises crece por la falta de respuesta de la compañía, que apenas les ha enviado un correo de escasas líneas pidiendo disculpas. Afirman haberse informado «gracias a la prensa» o «al boca a boca».

Los viajeros del vuelo que llegó a Valencia con «fuego en el motor», según confirmaron Aena y el Centro de Emergencias, fueron recluidos al menos cuatro horas en la sala de equipajes de la terminal sin información sobre la toxicidad del humo inhalado o acerca de sus pertenencias facturadas. Algunos abandonaron el lugar pasada la medianoche y sólo fueron atendidos por un operario de la terminal. Por allí, no apareció ningún trabajador de British y por parte de la instalación valenciana tampoco se aportaron más datos. Los tres hospitalizados por intoxicación leve han evolucionado favorablemente y fueron dados de alta ayer por la mañana.

Las quejas se concentran hacia British Airways y salpican a la terminal por la falta de información «durante y después del incidente». Durante el periplo, el aeropuerto sólo facilitó botellas de agua y un equipo sanitario que atendió a los afectados por rozaduras fruto del descenso o crisis de ansiedad.

«Mi hija quedó traumatizada y no quería despegarse de mi lado», afirma una viajera

La cabina quedó invadida por una espesa humareda diez minutos antes de tocar tierra, una niebla que anuló la visibilidad. El miedo se extendió todavía más cuando las puertas no se abrían tras el aterrizaje, que fueron desbloqueadas por los bomberos. Tras saltar por las rampas de evacuación, quedaron desperdigados entre la pista y la vegetación a unos 500 metros de la terminal.

Margarita Gutiérrez, una de las pasajeras -y psicóloga de profesión-, no volverá a volar durante un tiempo. Viajaba con su marido y dos hijos, de ocho y diez años. «No tuvimos datos ni durante ni después de la compañía o del aeropuerto», afirma Gutiérrez, «ni siquiera encontramos el modo denunciar lo ocurrido a British Airways en su web». «Mi hija quedó traumatizada y no quería despegarse de mí», rememora. La aerolínea ha remitido un correo electrónico a los usuarios donde se disculpa sin incluir información sobre sus derechos como clientes o las directrices para denunciar. «Todavía no sabemos si el humo inhalado es tóxico», apostilla. En el breve comunicado que ha emitido tampoco analiza las causas.

Las quejas del matrimonio valenciano se dirigen a la empresa británica y las extiende a la terminal de Manises, donde «sólo había un operario para atender a los casi 200 afectados, que no sabía más que nosotros y no hablaba inglés». Gutiérrez echo en falta la asistencia psicológica, pues para la especialista, «que alguien dé explicaciones permite canalizar mejor el terror».

La evacuación del avión no respondió al protocolo establecido. Los pasajeros afirmaban que durante el desalojo el caos se apoderó de la situación. «La gente corría por la pista de aterrizaje sin rumbo», aseguró una de las viajeras.

Incluso uno de los pasajeros grabó un vídeo, que luego colgó en redes sociales, mientras abandonaba la zona con maleta en mano, lo que está prohibido en situación de emergencia y es sancionable, pues puede provocar un estancamiento en la salida. Una imprudencia que puede ser un factor diferencial para la seguridad. Por ejemplo, en mayo, un accidente aéreo en Moscú se cobró la vida de medio centenar de personas y varios informes reportaron que algunos de los presentes obstaculizaron el paso porque estaban tratando de coger sus maletas antes de evacuar.

Ya pasadas las diez de la noche, los pasajeros accedieron de nuevo al avión en grupos de cinco para recuperar sus equipajes de mano. Lo que no ocurrió con el facturado y debieron reclamarlo in situ como «equipaje perdido». Durante la mañana de ayer pudieron ir recuperando sus pertenencias, aunque el proceso fue calificado de «lento» por parte de los damnificados.

Pero este calvario no sólo afectó a los viajeros del vuelo incendiado. Los del avión de retorno a Londres esperaban inquietos por las filtraciones que les llegaban, aunque oficialmente las explicaciones de la compañía eran escasas mientras el ambiente se tornaba caótico.

Maribel, que tenía billete de vuelta junto a su familia, caminaba nerviosa por la terminal en busca de explicaciones: «No sabemos ni cómo ni cuándo vamos a volar a Londres, y aquí estamos con dos criaturas», exclamó la mujer, que denunció la demora de la compañía en dar soluciones. «Tras horas esperando al final nos dieron un vale para pasar la noche en un hotel, pero llevamos toda la mañana aquí y todavía no tenemos billetes», dijo.

Otro caso es el de Esther, que «da gracias» a que sus padres se quedaran cuidando de sus hijos mientras todo ocurría: «Esperábamos para coger el avión y nos enteramos de que estaba ardiendo. No nos llegaba información», afirmó. «Queríamos coger el avión de las 12 horas pero no había plazas y nos han emplazado al de las 14, pero con esta cola no sé si podremos salir», se resigna.

La mujer se mostró «muy cabreada» con la actitud de British Airways en la gestión del conflicto y «lamenta» que como respuesta a la situación sólo hayan recibido un email en el que les informaban de que había ocurrido «un incidente» y les comunicaban que podían solicitar un hotel, lo que calificó de «frío» y «mejorable». Además, critica que sólo una persona del aeropuerto se enfrentase a la crisis.

Los trabajadores de la empresa 'Groundforce', encargada de garantizar la seguridad y el confort de los pasajeros durante su estancia en el aeropuerto, no hicieron declaraciones sobre el incidente: «Nos han prohibido hablar sobre el tema».

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