Resurgir de las cenizas en Cortes

Vista lejana de Dos Aguas y del lugar afectado por el incendio de 2012. / Jesús Signes
Vista lejana de Dos Aguas y del lugar afectado por el incendio de 2012. / Jesús Signes

Los vecinos de la zona afectada por el incendio aún luchan para revertir su situación | Siete años después del fuego más devastador en un siglo, la comarca sigue peleando contra la caída del turismo y la falta de ayudas

ALEJANDRO MARTÍ

«Esto era una preciosidad y no ha quedado nada». Los vecinos de las localidades de Cortes de Pallás y Dos Aguas, los dos municipios más afectados por el incendio de 2012, afirman que el accidente marcó un antes y un después en el devenir de los pueblos. Ya han pasado siete años del siniestro, cuya investigación judicial se ha cerrado con el auto publicado por LAS PROVINCIAS. Para los habitantes de Dos Aguas sigue pareciendo ayer. Aseguran que «jamás olvidarán» aquel fuego que definen como «apocalíptico» y que arrasó miles de hectáreas de los alrededores de la localidad. «Se juntó todo: calor extremo, viento de poniente y sequía de lluvias», explicó Ramón Carrión, natural de Dos Aguas.

Dos vecinos de Cortes de Pallás en una terraza.
Dos vecinos de Cortes de Pallás en una terraza. / Jesús Signes

Virtudes Maestro, hostelera en el mismo municipio, habla con tristeza del 28 de junio de 2012, el día que cambio sus vidas. «Esto fue terrible, evacuaron una semana a todo el pueblo». El pesimismo se apodera de sus palabras mientras cuenta que «todo se quemaba al mismo tiempo». Desde entonces «el pueblo ha perdido mucho», añade. La que también se ha visto perjudicada es ella. Acostumbrada durante trece años a recibir continuamente a montañeros en su hostal, se ha pasado los últimos siete esperando a que vuelvan: «Antes la gente hacía cola por venir, todo eso ya no lo tenemos».

El alcalde, José Ramón Grau, asegura que «esto eran los pirineos valencianos y nos quedamos solos, hemos perdido el turismo de montaña que teníamos». Al preguntarle por el incendio, las únicas palabras que articula son «impotencia», «nostalgia» y «ganas de llorar».

Además, explica que «llevamos desde 2015 reclamando las ayudas que nos habían prometido». Por fin, la semana pasada recibieron los últimos 351.000 euros de los 939.239 en los que se habían tasado las pérdidas. «Nos ha costado mucho que nos pagaran. Cortes de Pallás, Macastre y Dos Aguas éramos de las zonas más perjudicadas y a las que más han tardado en otorgarnos las ayudas», afirma.

Ramón Carrión, agricultor de Dos Aguas, confirma que ha recibido la cantidad que le correspondía: «Han pagado los 4.000 euros que me dijeron que me darían por todos los campos que perdí», manifiesta. Asimismo, explica que muchos residentes de la población tuvieron que quemar sus propios campos para hacer contrafuegos: «Quemábamos la tierra para que el fuego no pudiera pasar».

Animales sin comida

Sin embargo, varios vecinos de Cortes de Pallás critican que no han recibido ningún tipo de indemnización. José Antonio, natural del municipio, está «indignado» por la nula financiación que han tenido los ganaderos. Considera que deberían haber sido indemnizados al igual que los agricultores porque «teníamos animales y, después del incendio, se quedaron sin comida y sin sitio en el que estar. Les teníamos que comprar nosotros el pienso». También exige mayor implicación por parte de la Conselleria de Medio Ambiente. «En la conselleria tienen sueldos fijos y se olvidan de nosotros», dice.

Los lugareños también apuntan que desde el incendio «cada vez somos menos, el pueblo se está despoblando». Y es que, desde que se produjera el accidente, Dos Aguas ha reducido el número de sus habitantes en un 28,42%, pasando de 496 habitantes a 355 en únicamente siete años. Cortes de Pallás también se ha visto afectado por este problema y sus ciudadanos han disminuido en un 18,2%. Mientras que en 2012 eran 1.000 ahora son 818. El pesimismo de la población contrasta con el aumento de la flora de la zona. El negro de la cenizas ha sido sustituido por el verde de los árboles que empiezan a brotar de nuevo. El aspecto del lugar apenas recuerda al de principios de julio de 2012. «Ves como está el pueblo ahora y no te crees que hubiera un incendio tan grande hace solo 7 años», afirma un cortesano. José Ramón Grau, alcalde de Dos Aguas, asegura que «poco a poco la zona se está levantando, los habitantes han pasado página». Las últimas ayudas económicas están llegando a los residentes, convencidos de levantar sus pueblos de nuevo. Después de siete años, ambas poblaciones siguen peleando para volver a ser esos espacios naturales que fueron tan deseados por turistas y montañeros. Cortes de Pallás y Dos Aguas empiezan a resurgir de sus cenizas.