Las residencias caninas denuncian la proliferación de centros sin permiso

Imagen de una de las residencias caninas oficiales cedida por la asociación. / Lp
Imagen de una de las residencias caninas oficiales cedida por la asociación. / Lp

Empresarios del sector del animal de compañía piden que la conselleria cierre estas instalaciones que no poseen la licencia exigida por la Generalitat

PAULA NIETOVALENCIA.

El intrusismo profesional no es algo nuevo. Con los tiempos que corren, cualquier actividad oficial y con formación sufre una suplantación que termina devaluándola. Esta semana, el Gremio de Profesionales del Animal de Compañía (Grecoacom) se puso en contacto con LAS PROVINCIAS para denunciar un intrusismo que «conoce la Policía Nacional autonómica y el Seprona, pero contra el que la conselleria y el Ayuntamiento no está actuando a pesar de haber abierto expediente hace un año».

En el mundo de los animales de compañía, el intrusismo prolifera entre «páginas web atractivas» que anuncian residencias caninas o adiestramiento animal a domicilio. Estos centros sin licencia no se esconden, se anuncian como residencias particulares que huyen de las jaulas, por lo que muchas familias, cuando se van de vacaciones, creen que esta libertad es la mejor opción para el animal. Vicente Ferre, vicepresidente de Grecoacom, denuncia esta publicidad engañosa e ilegal y pide «que cierren estos centros cuya autoridad moral no les corresponde».

En la teoría, la actividad sólo se puede ejercer si la Conselleria de Agricultura ha dado al establecimiento su número de núcleo zoológico autorizado para residencia canina, según aclara la Ley de la Generalitat Valenciana sobre protección, bienestar y tenencia de animales de compañía. Sin embargo, en la práctica, este requisito no se consuma y los comerciantes que cumplen con sus obligaciones legales llevan años peleando y haciendo fuerza contra un obstáculo que poco a poco va ganando más terreno.

El sector alerta de que los usuarios «terminan desamparados» por acudir a los centros «ilegales»

El mayor problema de estos espacios ilegales lo sufren los clientes. Las familias que «con un componente de fe» dejan a sus mascotas en manos de estos centros sin número de núcleo zoológico corren el riesgo de quedarse desamparados si su animal sufre algún imprevisto. Ferre explica que, por ejemplo, si un perro o felino es mordido por otro animal, o se escapa mientras está a cargo del centro, la voz de la familia queda anulada ante la Justicia, ya que no tienen ninguna forma de acreditar que han dejado a sus mascotas en estos espacios «temporales y sin ningún tipo de licencia». Ferre advierte de que «cuando los afectados se dan cuenta de que han sido engañados, ya es tarde». El vicepresidente de esta asociación explica que no es culpa del cliente, ya que la publicidad de las páginas web «resulta atractiva» y acaba engañando a personas que recurren a estos domicilios o casas particulares para adiestramiento canino. Según Ferre, este problema es visible cada día en el cauce del río Turia, donde supuestos adiestradores sin formación ni permiso se hacen cargo de perros que corren el riesgo de huir sin que nadie responda ante esa irresponsabilidad.

Unos centros que, como inciden desde Grecoacom, cobran dinero en negro al mismo precio que un profesional del sector, además de no contar con las garantías que exige la conselleria, «quien debería de tener un control sobre estos particulares».

De cara a estos días, en el marco el puente del año más importante, los profesionales del sector del animal de compañía piden que no se deje «a un miembro de la familia» en establecimientos efímeros en los que la protección y el cuidado de la mascota «no está asegurado», tal y como alertan desde el Gremio de Profesionales del Animal de Compañía.