Radiografía del estudiante valenciano

La comprensión de textos y la redacción, entre las principales debilidades de los alumnos | Los mejores resultados en las pruebas de Selectividad han llegado en Historia de España e Inglés

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

La educación española afronta su octava reforma de la democracia y todo apunta a que volverá a estar marcada por la confrontación política, con defensas férreas a su flexibilidad para adaptarse al alumno y feroces ataques que alertan de la menor exigencia del sistema. En Andalucía, a las puertas de la campaña, fue sonada la polémica por las críticas de una dirigente popular al nivel de sus estudiantes, y en Cataluña el debate sobre el conocimiento de la lengua castellana entre el alumnado es cíclico.

¿Y qué hay del nivel académico de los valencianos? ¿Están bien o mal posicionados respecto a su entorno? De la Comunitat se suelen destacar aspectos negativos como las elevadas tasas de abandono y repetición, que aunque lanzan un mensaje de alerta no deben ser obstáculo para detectar aspectos positivos. Que los hay. El informe internacional PISA 2015, el primero en el que se participó, arrojó más luces que sombras. Y si se comparan los resultados que obtienen en la Selectividad con la media nacional, con todas las cautelas al ser pruebas distintas en cada región, variando la dificultad y los criterios de corrección, los valencianos quedan bien situados en Historia de España e Inglés, aunque flojean en Lengua Castellana y Literatura, donde sobre todo se les pide capacidad de comprensión y producción de textos.

Por su parte, los últimos resultados conocidos de la evaluación de diagnóstico del sistema valenciano pusieron de relieve que los estudiantes flaqueaban en la expresión escrita, tanto en castellano como en valenciano. Sí destacaron en la comprensión oral y en algunas destrezas matemáticas, fallando en otras. En conclusión, recurriendo a una metáfora cromática, el rendimiento de nuestros estudiantes no es blanco ni negro, sino más bien gris.

La prueba de Lengua de la Selectividad cambiará en 2020 con el objetivo de fomentar la escritura

En cuanto a las estadísticas sobre Selectividad, llama la atención el caso de Lengua y Literatura, donde la nota media obtenida por los alumnos de la convocatoria ordinaria, la principal, ha sido más baja que el promedio nacional en las últimas cinco ediciones publicadas (de 2013 a 2017). Más allá de la diferencia, que no es significativa estadísticamente -no llega en ningún caso a medio punto-, sorprende la tendencia. Como explican fuentes de la comisión encargada de la elaboración de la prueba, sólo pone de relieve que existe «un problema mucho más complejo de analizar».

Estos expertos universitarios también han detectado que hay dificultades en la comprensión de textos escritos y sobre todo en su producción, pero no vinculan la causa con el sistema. Más bien hablan de razones sociales: se lee menos, se recurre a textos cortos y sencillos y triunfan los soportes digitales. Y la corrección, el escribir bien, ya no se considera un valor, sin olvidar que se va perdiendo la capacidad de trabajar un texto en profundidad, con tiempo, desentrañando qué dice, qué quiere decir y cómo lo hace. Sobre esta última idea, se lamentan de la pérdida de peso de la literatura en los currículums, principal herramienta para trabajar estas competencias. «También un futuro ingeniero tendrá que entender un manual universitario complejo», ejemplifican, en el sentido de que estas capacidades son universales.

La comisión ha puesto encima de la mesa una propuesta para modificar la estructura de la prueba. Como actualmente los cursos previos están encaminados a preparar la Selectividad, la idea es propiciar un cambio de arriba hacia abajo, de manera que sean los centros los que, al adaptarse, fomenten las destrezas más debilitadas.

El primer bloque, a partir de un texto, incluirá una pregunta de resumen, otra de comprensión con una respuesta breve -capacidad de síntesis- y otra de redacción en un registro formal. El segundo versará sobre morfología, sintaxis, léxico o cohesión, y el tercero, de literatura, incluirá otro texto y pedirá responder a tres cuestiones breves vinculadas a este. Desde la comisión señalan que el objetivo es que todos los ejercicios estén relacionados con la comprensión y la producción. Eso sí, reconocen que es necesario un margen suficiente para que los centros se adapten, por lo que la idea es que el nuevo modelo llegue en 2020.

Volviendo a las otras materias de Selectividad, los valencianos han destacado tanto en Inglés como en Historia de España, pues en las cinco convocatorias analizadas superaron la mayoría de las veces el promedio nacional, en algún caso con medio punto de diferencia y llegando a alcanzar el siete sobre diez.

Según PISA, el sistema obtiene resultados similares a España y flojea en Matemáticas

Sin embargo, en cuanto a Matemáticas II, la de los alumnos que eligen un Bachillerato de Ciencias, la nota a nivel nacional fue superior en cuatro de los cinco ejercicios. En cambio, en la materia que cursan los alumnos de la vía de Ciencias Sociales el resultado fue favorable a los valencianos: 'ganaron' en tres de las cinco convocatorias. Los expertos alertan de que una de las debilidades de los estudiantes que se matriculan en carreras científico-tecnológicas es que carecen de una base asentada en esta área instrumental.

El informe PISA ya indicó que, de las tres competencias evaluadas, fue la que más problemas dio a los valencianos de 4º de la ESO, aunque a nivel global los resultados fueron positivos -casi siempre- en comparación con las medias española e internacional. Donde más destacaron fue en las pruebas de lectura (499 puntos), por encima de los resultados estatales, de los países de la UE y también de los de la OCDE, aunque sin diferencias significativas. Lo mismo sucedió en cuanto a las competencias relacionadas con las Ciencias (sólo quedaron un poco por debajo de la media de la OCDE), mientras que en Matemáticas se situaron al mismo nivel que España pero con hasta siete puntos menos que los promedios internacionales. Fue la diferencia más llamativa.

Una clase de un colegio de Primaria.
Una clase de un colegio de Primaria. / AFP

La evaluación dejó otras interpretaciones positivas. España destaca en equidad, pues el nivel cultural, social y económico de los estudiantes y sus familias influye menos en los resultados obtenidos que en otros estados. Es decir, el sistema compensa mejor las diferencias de origen, aunque puede ser aún más influyente. Y dentro del país, en la Comunitat el factor fue menos acusado que en la mayoría de regiones. Por contra, PISA puso de relieve el escaso volumen de alumnado excelente, pues las medias internacionales doblaban el porcentaje valenciano.

Los estudiantes también se han sometido a evaluaciones diseñadas por la conselleria, si bien los últimos resultados globales conocidos son los del 2013-2014. Se midió su nivel en competencias matemáticas y lingüísticas en castellano, valenciano e inglés y participaron todos los matriculados en 4º de Primaria y 2º de la ESO. En cuanto a estos últimos, destacaron en la realización de operaciones con números y en problemas de estadística y probabilidad, aunque los resultados en álgebra y geometría fueron discretos. Respecto a las competencias lingüísticas, en las tres lenguas fallaron en los ejercicios referidos a la expresión escrita (léxico, ortografía, gramática o sintaxis) pero destacaron en la comprensión oral. En Primaria sucedió exactamente lo mismo.

EL DICTAMEN DE LOS EXPERTOS
José Luis Poza Luján. Universitat Politècnica

Nivel aceptable en ciencias

El subdirector de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática señala que «el nivel de ciencias que posee el alumnado que accede a la universidad es aceptable», si bien «puede haber casos concretos con ciertas carencias, generalmente en Matemáticas, que es una de las ciencias más importantes para las titulaciones técnicas». En cuanto a fortalezas, destaca el «aumento del número de estudiantes brillantes, con un pensamiento crítico y con capacidad para la resolución de problemas, competencias transversales importantes para la interpretación de datos».

María José Fernández. Colegio Trafalgar

Fomento del hábito lector

Profesora de Lengua y Literatura, destaca el esfuerzo que realizan los docentes pero advierte de que hay que mejorar aspectos como la comprensión lectora desde Primaria, afectada por «la carencia de la lectura individual». Considera importante la implicación de la familia en este sentido. En Secundaria este déficit se traslada a la expresión escrita. «Cuando un alumno no es capaz de desentrañar un texto es difícil que sea capaz de crearlos». También apuesta por mejorar la expresión oral -en Trafalgar tienen una prueba en la ESO- . Sobre la ortografía, la vincula con la falta de lectura.

Jorge Curiel Esparza. Universitat Politècnica

Matemáticas, punto débil

Jorge Curiel es el director del Departamento de Física Aplicada de la UPV. Ha constatado que «si bien el nivel en ciencias es adecuado, en muchos casos la evolución del alumnado se ve lastrada por una escasa base en Matemáticas». El experto enfatiza que se trata de unas competencias «fundamentales» en la mayoría de las titulaciones de carácter técnico. En cuanto a las fortalezas que ha detectadoentre las nuevas generaciones de alumnos, destaca «la evolución favorable hacia el trabajo cooperativo y el ampliodesarrollo en el manejo de las aplicacionesinformáticas».

Regina Fernández. Colegio Vilavella

La capacidad de concentración

La directora destaca que los alumnos cada vez tienen «mayor formación en idiomas», que «están acostumbrados a trabajar por proyectos y de forma colaborativa, lo que propicia el desarrollo de aptitudes de solidaridad» y que se nota el avance del aprendizaje por competencias. En cuanto a debilidades, «hacen un mayor esfuerzo en tareas que requieren más tiempo y concentración porque tienen muchos estímulos a su alrededor que captan su atención», y alerta de que cuesta más adquirir el hábito lector, pues están acostumbrados a lecturas cortas, como las de redes sociales, y a contenido audiovisual.

Alberto Conejero Casares. Universitat Politècnica

Tecnología y rendimiento

El director del departamento de Matemática Aplicada señala que «el impacto de las nuevas tecnologías no se ha traducido aún en una mejora significativa del rendimiento de la mayoría del alumnado», pues no ha supuesto «un salto cualitativo en el desarrollo de su razonamiento crítico». «De hecho, solo ha ayudado, y mucho, a los sobresalientes». En cambio, para la mayoría «ha supuesto una merma general de su atención y una búsqueda de la inmediatez de la solución, lo que dificulta la concentración en el razonamiento y análisis, necesarios para el desarrollo de la competencia matemática».

Juan Monterde. Universitat de València

La capacidad de abstracción

El decano de la Facultad de Matemáticas señala que el alumnado del centro se caracteriza por un elevado nivel en esta competencia, cada vez más acusado, pues suele haber participado en actividades y programas de estímulo como Estalmat. También destaca la diferencia entre lo que se aprende en la facultad y las matemáticas instrumentales de niveles previos, pues «se pasa a trabajar con abstracciones, formalismos, a deducir con lógica rigurosa, y ese cambio es un salto que todos los estudiantes han sufrido siempre», señala. También destaca la facilidad que tienen para las nuevas tecnologías.