«No voy a quitarme mérito»

«No voy a quitarme mérito»

Blanca San Segundo es la primera mujer con síndrome de Down en sacar una carrera en España. Ha estudiado Terapia Ocupacional a la vez que trabajaba

SUSANA ZAMORA

Siempre le inculcaron que las cosas se consiguen con trabajo y constancia. Y nunca dejó de creer en ella misma y en sus capacidades. Nació con síndrome de Down, pero eso no fue una barrera para Blanca San Segundo (Godella, 1989), que acaba de graduarse en Terapia Ocupacional en la Universidad Católica de Valencia. Ha tardado ocho años en completarla, pero no por falta de aptitudes, sino de tiempo, ya que desde el primer año ha compatibilizado los estudios con su trabajo en la escuela infantil inclusiva L'Alquería de su ciudad natal, donde se ocupa de los niños con discapacidad.

- ¿Abrumada con la repercusión mediática de su graduación?

- Estoy muy contenta de haber acabado. Abrumada, no. Me gusta que se reconozca el esfuerzo; no solo el mío, sino el de otras personas que, como yo, trabajan para superarse. No voy a quitarme mérito. Lo he conseguido con trabajo y constancia, nunca me han regalado nada ni he tenido adaptación curricular. Lo he hecho todo yo con tesón y con el apoyo de mi familia.

- ¿Se ha exagerado demasiado el logro?

- Es bueno que se le dé visibilidad, para que sirva de ejemplo a otras personas con discapacidad. Que vean que, si yo he podido, ellas también pueden.

- Se ha graduado veinte años después de que el malagueño Pablo Pineda se convirtiese en el primer joven con síndrome de Down en obtener un título universitario. ¿Qué hace falta para que no pasen otras dos décadas hasta que haya otro titulado?

- Se avanza poco a poco. Lo importante es que cada uno logre lo que se proponga. Es imprescindible que las personas con síndrome de Down crean en sí mismas, que confíen en sus capacidades, que son muchas, que valoren el esfuerzo y, sobre todo, que tengan paciencia. También que los profesores crean en nosotros. Yo he tenido la suerte de que a mí me han apoyado, pero no siempre es así.

- La guinda hubiera sido salir elegida tras presentarse en el puesto número 8 de la lista de Ciudadanos al Ayuntamiento de Godella... ¿Cómo fue eso?

- No he salido, pero se ha intentado. Lo importante es que el partido haya contado conmigo para llevarme en su lista como candidata. Para mí, ya es un logro.

- ¿Necesitan los partido más personas como usted?

- Es bueno que las personas con discapacidad estemos dentro de los partidos políticos para que defendamos los derechos de nuestro colectivo y atendamos su problemática. A veces, se les olvida un poco.

- Cursó Terapia Ocupacional para ayudar en su desarrollo a personas con discapacidad. Y a usted, ¿quién la ha ayudado?

- Siempre he contado con el apoyo de mis padres y de mi hermano, pero también con la mayoría de los profesores.

- ¿Se le atravesó alguno?

- Ha habido de todo, pero me gustaría recordar a los que me han ayudado. A los otros, mejor no.

La buena educación

- De no haber hecho esa carrera...

- Algo relacionado con la educación y el contacto con discapacitados. Soy una persona que empatiza rápidamente y en la guardería donde trabajo, que es una escuela infantil inclusiva, es bueno que los niños con discapacidad tengan un referente.

- ¿Le ha costado más esfuerzo completar los estudios que al común de los universitarios?

- Quizá sí. He tardado más que el resto. Si me ponen un texto, puedo tardar en leerlo dos horas, cuando mis compañeros lo hacen en una. Sin embargo, lo importante es llegar. Yo he tardado ocho años en graduarme en Terapia Ocupacional, pero desde el primer año he compatibilizado estudios y trabajo. No solo ha sido una cuestión de capacidad, también lo ha sido de tiempo.

- ¿Pensó en abandonar en algún momento?

- Nunca. Soy de esas personas que siempre dicen: 'Sí que puedo'.

- ¿De dónde saca esa energía que transmite?

- De la buena educación que he recibido de mis padres. Desde pequeña me inculcaron que había que trabajar mucho, que con constancia y mucho esfuerzo se podían conseguir las cosas, y que creyese en mí y valorase mis capacidades.

- La sobreprotección de algunos padres, ¿a dónde conduce?

- Nunca fui una niña sobreprotegida, y ahora soy muy autónoma. Es verdad que esa sobreprotección se da, y no es buena. Hay que dejar a los hijos hacer cosas solos, que experimenten. No deberían cortarles las alas, porque es la única forma de que cojan confianza.

- Una parte de la sociedad tiende a tratarlos como niños. ¿Le molesta?

- Como niños o como enfermos. Claro que me molesta, porque no es así. La gente no sabe lo que dice; si hablaran con nosotros y quisieran conocernos, sería bueno para desmontar los prejuicios que tienen.

Pro educación inclusiva. Blanca San Segundo es defensora acérrima de la educación inclusiva, porque facilita la integración y trabaja los valores. Dice que, si no la hubiera recibido, seguramente no habría llegado a la universidad.

Amante de la paella. Como buena valenciana, le encanta la paella. También las películas románticas, como 'Moulin Rouge'.

Proyectos de futuro. Tras la defensa del Trabajo Fin de Grado, se colegiará y continuará desempeñando su empleo en la guardería L'Alquería, donde se ocupa de los niños con discapacidad.