Puig prevé bajar más las tasas universitarias y abre la puerta a que las privadas tengan becas

Puig, con los rectores de las universidades públicas. / j. montañana
Puig, con los rectores de las universidades públicas. / j. montañana

El rector de la Politècnica reclama financiación y autonomía y el Consell anuncia que a principios de año se conocerán las bases del nuevo sistema

J. BATISTA

valencia. El jefe del Consell Ximo Puig presidió ayer la apertura del curso académico de las universidades públicas en la Politècnica (UPV), y lo hizo con algunas promesas bajo el brazo. Durante su discurso destacó que en octubre se constituirá el grupo de trabajo para elaborar el nuevo plan de financiación para el sistema -las aportaciones públicas siguen en niveles de 2010- y en declaraciones a los medios defendió que el objetivo del Consell es continuar con la bajada de las tasas de matrícula que pagan los alumnos.

Tras el incremento aplicado en 2012 por la crisis (un 33% más en las primeras matrículas), el Botánico las redujo en un 15%. Es decir, pese a la mejoría los precios aún están lejos del punto de partida.

«Tenemos una posición clara, la de ir aproximando la capacidad (económica) de los alumnos con su participación en la universidad, y progresivamente se van a ir bajando en la medida en que podamos desde el punto de vista financiero», tal y como explicó el presidente poco antes de participar en la ceremonia institucional. «El gran objetivo es que nadie se quede fuera de la universidad por razones económicas, que no se pierda talento por ello», añadió, antes de poner en valor el «gran esfuerzo» que hacen los contribuyentes financiando los estudios superiores a través de sus impuestos, pues la mayor parte del coste de cada puesto se sustenta mediante aportaciones públicas de la Generalitat.

La UPV alerta sobre la necesidad de mejorar la inversión: «El voluntarismo ya no da para más»

Además, preguntado por la petición de la Universidad Católica de que se estudie la vuelta del alumnado de las instituciones privadas al sistema autonómico de becas, del que salieron en 2016, dejó la puerta ligeramente abierta. «Siempre estamos dispuestos a escuchar», señaló. «Este es un gobierno de diálogo, que tiene como objetivo la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y que la educación sea el ascensor social que debe ser. Aspiramos a reforzar en primer lugar el sistema público y el acceso de todos los jóvenes a la educación universitaria, pero en cualquier caso estamos siempre dispuestos a escuchar», reiteró.

En cuanto al plan de financiación plurianual, vieja reivindicación de los rectores, el presidente explicó que una vez constituido el grupo de trabajo la previsión es que a principios de año se conozcan los primeros estudios, que deberán ser la base del nuevo modelo. Las universidades quieren, además de un aumento de la financiación, que los fondos se distribuyan en función de una serie de indicadores y resultados, más allá de fijar un mínimo dependiendo del tamaño de cada centro. Puig fue cauto, pues pese a las buenas intenciones volvió a vincular esta mejora con un cambio en el modelo de financiación autonómica.

Respecto al acto, el rector de la UPV, Francisco Mora, dedicó sus primeras palabras al recuerdo de Marcos Rico, el primer rector electo de la universidad, recientemente fallecido. Además, hizo una sentida defensa de la pretendida reforma de la ley de universidades, apelando «al consenso de las fuerzas políticas» y al debate «sin complejos de nuestras debilidades y fortalezas».

Para Mora, es fundamental el aumento de la financiación pero también de la autonomía y la rendición de cuentas -el «soltar amarras legales y políticas que encorsetan a las universidades»-, y lanzó un aviso a navegantes. Aunque el sistema público ha mantenido su productividad pese a la pérdida de fondos, «la inercia y el voluntarismo -de la comunidad universitaria- no dan para más, y si no se afrontan con valentía las fuerzas que amenazan con empujar a la universidad hacia abajo, su deterioro es seguro».

Puig, por su parte, defendió que la universidad «es transmisión de conocimiento, ciencia e investigación, pero también un actor clave en el desarrollo económico y social», y la situó frente a la «barbarie que quiere acabar con la razón».