Profesores exigen suspender las clases si se superan los 27 grados en las aulas

Profesores exigen suspender las clases si se superan los 27 grados en las aulas

Las Ampas piden soluciones alternativas para no perder horas, como mejorar la climatización de los colegios

J. BATISTAVALENCIA.

La proximidad del inicio del curso ha resucitado un viejo debate: las altas temperaturas en las clases y la conveniencia de mantener la actividad lectiva.

La Federación de Enseñanza de CC.OO. PV planteó ayer que en el caso de que en las aulas se superen los 27 grados y se rebase el 70% de humedad se solicite la suspensión de las clases por parte de las Ampas y el resto de organismos de la comunidad educativa, al tratarse de los valores máximos que recoge, por regla general, la normativa en materia de seguridad laboral. La organización sugirió que se tome la temperatura cada hora y advirtió de que las previsiones meteorológicas apuntan a que habrá picos de calor coincidiendo con el arranque.

A juicio de la organización, las peticiones formales de las familias y los profesores deberían ser suficientes para que las administraciones competentes -los ayuntamientos- tomen la decisión. Además, pidió a la Conselleria de Educación que «difunda, explique y anime los acuerdos en cada caso para hacer frente a las altas temperaturas», y que se revisen las infraestructuras actuales a través de inspecciones periódicas. Para el sindicato es fundamental la elaboración de planes directores sobre instalaciones educativas y que se tenga en cuenta el efecto que puede tener el cambio climático.

La potestad para cancelar la actividad lectiva corresponde a los alcaldes de los municipios

Desde el departamento autonómico recordaron que la competencia para suspender las clases por causas meteorológicas corresponde a los alcaldes. Además, existe un protocolo de actuación ante olas de calor que incluye recomendaciones como utilizar dependencias más frescas para dar clase -si se superan los 30 grados a la sombra se considera que existe riesgo para la salud- o utilizar sólo las zonas cubiertas durante los recreos, sin olvidar la importancia de la hidratación o de extremar la precaución en la elaboración de los menús escolares.

Por su parte, los representantes de las familias consultados ayer por LAS PROVINCIAS coincidieron en la necesidad de adoptar medidas preventivas, como una adecuada climatización o ventilación de las aulas, en muchos casos poco adaptadas al bochorno. «Los trabajadores tienen que mirar por el cumplimiento de las normas de salud e higiene laboral, pero depende de cada centro si se aplica el protocolo de conselleria o se toman medidas para paliar los efectos del calor», dice Silvia Centelles, presidenta de la Fampa Penyagolosa de Castellón y de la Confederación Gonzalo Anaya.

Lorenzo Tendero, presidente de la Confederación Covapa, considera que «ante todo se debe preservar la seguridad del alumnado y los trabajadores», y apuesta por impulsar mejoras en los centros como la instalación de aires acondicionados o ventiladores portátiles, que podrían colocarse sin necesidad de obras, dejando la suspensión de las clases como última alternativa en el caso de que el calor no pueda mitigarse. Por ello insta a las administraciones a actuar «para procurar el bienestar del alumnado» y recuerda que en muchos centros han sido las Ampas las que han asumido los gastos derivados de estas mejoras.