El polvorín yihadista de los guetos

La policía, con un presunto yihadista en Alaquàs. / M. MOLINES
La policía, con un presunto yihadista en Alaquàs. / M. MOLINES

Un congreso en Valencia subraya que el Daesh busca mujeres, niños y discapacitados como nuevos perfiles de captación a través de redes sociales

MAR GUADALAJARA VALENCIA.

«En la Comunitat hay un problema delicado con los guetos». Así de firme se mostraba Pedro Baños, coronel del Ejército Español, especialista en defensa, seguridad y terrorismo, en el marco del congreso sobre 'Terrorismo de Daesh y Al-Qaeda', que se celebró ayer en Valencia en el Palacio de la Colomina de la Universidad CEU Cardenal Herrera, organizado por la Comunidad de Inteligencia y Seguridad Global (CISEG).

El coronel Baños describía en su ponencia una realidad que en Europa ya se ha convertido en un problema para los gobiernos. Todo radica en torno a la demografía, en concreto a la inmigración. Los expertos han detectado la marginación de inmigrantes en pequeños municipios de población y en zonas de ciudades, que lleva a la radicalización de los mismos. En concreto, hay dos zonas calientes en España: Cataluña y la Comunitat.

Esta parte la califican como determinante en el proceso de la radicalización, la llamada «integración simulada», porque, como explicó el coronel, estas comunidades, a pesar de recibir ayudas, viven al margen de la sociedad, «muchas veces por voluntad propia forman guetos, uno de los principales problemas actuales que afectan a Francia o a Reino Unido, y se está detectando de forma agravada en Cataluña y la Comunitat», explicó Baños.

Los expertos señalan que muchas ayudas sociales que proporcionan los estados miembros son recibidas por los recién llegados a través de un representante de la comunidad islámica. «Les acoge alguien que aparentemente les da todo a cambio de proselitismo, tramitan la gestión delante de las autoridades españolas para que no se molesten en nada, ellos creen que esas ayudas realmente se las da ese representante de la comunidad y no el Gobierno que les acoge», explica Baños. Otro factor que determina su radicalización.

Las redes sociales son ahora su campo de batalla, como llevan advirtiendo los expertos en los últimos años. Estas plataformas son las nuevas armas de combate para Daesh, sobre todo aquellas que no dejan rastro como 'Telegram'. Pero también son usadas para reclutar nuevos adeptos. Buscan perfiles a través de Facebook, Twitter e Instagram, esta última red «en el último año con una escalada de actividades de captación», como explicó Ramón Chippirrás, criminólogo y analista, miembro del CISEG.

El contenido del Daesh en redes sociales es propaganda para la búsqueda de nuevos adeptos, su objetivo: las mujeres, los niños y las personas discapacitados «son los nuevos perfiles de captación, los más buscados por el Daesh para que cometan atentados», destacó el criminólogo.

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