La mitad de los valencianos viven al día

Varios voluntarios en un banco de alimentos. / jesús signes
Varios voluntarios en un banco de alimentos. / jesús signes

Cáritas atendió a 50.130 personas el año pasado, la mayoría mujeres solas o con hijos, parejas jóvenes o inmigrantes

ISABEL DOMINGOVALENCIA.

Pobreza cronificada y exclusión social enquistada. Fue la alerta que lanzó este miércoles Cáritas Diocesana de Valencia con motivo de la presentación de su informe anual de 2018, año en el que 50.130 personas de la diócesis (que comprende la provincia de Valencia y el norte de Alicante) se beneficiaron de las ayudas de esta entidad. La mayoría, mujeres solas o con hijos, parejas jóvenes o inmigrantes en situación irregular. De hecho, por primera vez en seis años, los extranjeros atendidos volvieron a superar al número de españoles (un 53% frente al 47%, respectivamente), rompiendo la tendencia desde 2012.

Una situación que, para la secretaria general de la institución, Fani Raga, refleja que la condición de inmigrante irregular es un indicador de «exclusión social y vulnerabilidad» en la Comunitat. Raga compareció junto al obispo auxiliar de Valencia, Arturo Ros, y el director de Cáritas, Ignacio Grande.

Este último puso sobre la mesa uno de «los miedos» futuros de la entidad ante unas cifras de atenciones que marcan una desaceleración en la reducción, pues en 2017 fueron 53.175. «La sociedad corre el riesgo de pensar que la pobreza ha dejado de ser una lacra a combatir a ser un hecho a aceptar, un fenómeno absolutamente naturalizado», apuntó Grande que también señaló que, a pesar de que los indicadores macroeconómicos muestran una leve recuperación tras la crisis económica, «no nos encontramos mejor que en 2008».

«Corremos el riesgo de pensar que la pobreza es un hecho natural a aceptar», resaltó Ignacio Grande

Así, «la desigualdad entre las personas sigue creciendo» y la recuperación «no llega a todas las familias». Por ejemplo, el año pasado Cáritas detectó un aumento de un 7% de personas que acudían por primera vez a sus puertas a solicitar ayuda. «Esto refleja la fragilidad con que viven las familias», añadió Fani Raga.

Además, explicó, todas las tasas de riesgo de pobreza y exclusión sitúan a la Comunitat Valenciana por encima de la media nacional en unos cuatro puntos, y desde 2008 (año de comienzo de la crisis) hasta 2017 han crecido los indicadores de privación material en la Comunitat.

Gastos imprevistos

Así, por ejemplo, mientras que en 2008 el 30,6% de los valencianos no tenían capacidad para afrontar gastos imprevistos, en 2017 el porcentaje creció hasta el 49,5%. Es decir, la mitad de los valencianos viven al día. «Son personas que, si llegara otra crisis, correrían el riesgo de situarse en la exclusión social», comentó el director de Caritas.

Otros indicadores reflejan que el porcentaje de personas en la provincia que no pueden permitirse una comida de carne o pescado al menos cada dos días ha pasado del 1,7 % en 2008 al 5,1% en 2017.

Respecto a las ayudas distribuidas por Cáritas Valencia -a las que destinó 2,86 millones el año pasado-, el 64% se asignaron a alimentación y otro 24% a la vivienda (tanto alquileres como suministros). Farmacia y educación se repartieron otro 3% cada una.

Apertura de centros

Dentro de la radiografía de la pobreza y la exclusión social, el obispo auxiliar Arturo Ros puso el foco de atención en dos «nuevas pobrezas» que se han detectado y sobre las que la entidad -y, por tanto, la diócesis- tiene interés en cubrir. Por un lado, las familias mayores con hijos dependientes y, por otro, los menores que están en régimen de protección, cerca de 4.000 en la Comunitat. En ambos casos, avanzó que la intención es poder abrir una residencia y un hogar, respectivamente, para lo que ya se han iniciado las «conversaciones institucionales».

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Mientras, Grande detalló que el centro de acogida nocturno que se ha puesto en marcha en la ciudad de forma temporal en los dos últimos años durante los meses de frío pasará a ser permanente con unas 20-25 plazas.

Durante la presentación, los representantes de Cáritas reclamaron impulsar políticas de acceso a la vivienda y consolidar la garantía de rentas mínimas con la Renta Valenciana de Inclusión.

En 2018, Cáritas contó con 6.274 personas voluntarias (el 70% mujeres), que aportaron más de 700.000 horas de voluntariado. El 82% de los recursos fueron propios -ascendieron a 4,43 millones- y contó con un 15% de subvenciones públicas y un 3% de fondos privados.

Comedor escolar en verano para cerca de 400 menores

'Un verano diferente'. Así ha bautizado Cáritas la nueva edición de la campaña estival en la que atenderá a cerca de 400 niños. Lo hará de lunes a viernes, entre las 10.00 y las 14.00 horas, en seis colegios diocesanos y los menores contarán con actividades de ocio y la comida diaria al cerrar los comedores escolares. La iniciativa fue impulsada el pasado año por el cardenal arzobispo, Antonio Cañizares.