El 65% de las plazas de Medicina, para alumnos de fuera tras el polémico examen

Alumnos, durante uno de los exámenes de las Pruebas de Acceso a la Universidad. /irene marsilla
Alumnos, durante uno de los exámenes de las Pruebas de Acceso a la Universidad. / irene marsilla

La misma tendencia se da en otros grados como Ingeniería Aeroespacial, pero hay que esperar a la matrícula para conocer el impacto de la calificación de Matemáticas

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

El 65,1% de las plazas de Medicina de las universidades públicas valencianas han ido a parar a estudiantes de fuera de la Comunitat una vez resuelta la preinscripción. Se trata de la adjudicación de los puestos de 1º de carrera basada en la oferta, en las solicitudes presentadas y las notas obtenidas en Bachillerato y selectividad. Aunque es una ordenación de la demanda previa a la matrícula definitiva, que llegará a finales de mes, da una idea bastante objetiva de cómo ha funcionado el acceso a la universidad.

De los datos de la carrera más solicitada con diferencia en los últimos años se desprende que los aspirantes valencianos, los que hicieron la selectividad en la Comunitat, han resultado perjudicados tras la polémica del examen de Matemáticas II, tal y como denunciaron los alumnos que impulsaron una recogida de firmas masiva pidiendo una solución ante la dificultad de un examen que ha sido suspendido por casi el 60% de los que se presentaron y que realizaron todos aquellos que querían cursar el citado grado.

Aunque esta calificación es una parte pequeña de la media global de acceso, en la que influye más el expediente de Bachillerato, cualquier décima es importante para conseguir plaza en títulos con demanda masiva, como es el caso. Y la nota media de las PAU, en esta ocasión, ha sido la más baja desde 2013, lo que puede haber facilitado que alumnos de otras autonomías donde no ha existido un obstáculo similar al de la prueba de Matemáticas hayan tenido prioridad en la adjudicación de puestos. Al fin y al cabo, una décima puede ser la diferencia entre conseguir una plaza de Medicina o quedarse en la lista de espera.

El porcentaje es mucho más alto que en anteriores preinscripciones, cuando osciló entre el 38% y el 45%

De los 530 puestos de nuevo ingreso 345 han ido a parar a estudiantes de otras regiones, de ahí el 65,1%. Es el porcentaje más alto, y con diferencia, de las últimas cinco preinscripciones. En la del año pasado se situó en el 43,2%, en la de 2017 en el 45,85%, en la de 2016 en el 42,98% y en la de 2015 en el 38,67%. Síntoma de que algo ha sucedido en esta ocasión. Eso sí, se trata de una situación provisional que acabará variando cuando termine el proceso de matriculación.

La explicación está en el movimiento de las listas de espera, que es intenso. Los alumnos que quieren estudiar Medicina suelen pedir plaza en varias comunidades aprovechando el distrito único universitario y sus elevadas notas de acceso, quedándose con la que más le interesa. Por ejemplo, se suele priorizar la proximidad o las facilidades de transporte. Así, si deciden quedarse en Madrid o Barcelona su plaza valenciana queda vacante y corre la lista de espera. Es una opción que incluso practican los que sí tienen oferta en su comunidad, pues si no consiguen entrar en la misma pueden hacerlo en otra con una nota de corte algo más asequible.

La nota de corte del título baja en todas las universidades

Medicina, Bioquímica e Ingeniería Aeroespacial han vuelto a ser las carreras que registran las notas de corte más altas. En cuanto a la primera, se ha situado en 13,01 en la Universitat (13,05 el año pasado), en 12,92 en la Miguel Hernández (13,02) y en 12,83 en la UJI (12,94). En cuanto a la segunda, llega a 12,79 (12,88 en 2018), y la tercera se sitúa en 12,69 (12,92).

Estos datos implican romper la tendencia de años anteriores, que se caracterizaron por un aumento constante de la nota. La explicación puede estar en los malos resultados de la prueba de Matemáticas II de la selectividad, que es clave para estos títulos pues cuenta tanto en la fase general como, por regla general, en la voluntaria, de las que se desprende junto al expediente de Bachillerato la nota de acceso. Es decir, el mal dato de la prueba las ha arrastrado a la baja unas centésimas, teniendo en cuenta que las notas de corte se refieren al resultado del último alumno que entra en un grado, y una buena parte son valencianos.

Esto hace que una vez se cierra la matrícula los porcentajes de adjudicación disminuyan. En la Universitat, la más grande del sistema, pese a que en las últimas preinscripciones el volumen de plazas para alumnos de fuera no ha bajado del 39%, sólo el 12% de todos los que están estudiando actualmente el grado no son de la Comunitat.

La misma tendencia se ha dado en otros títulos demandados por alumnos de otras regiones como Ingeniería Aeroespacial, pues el 62,5% de sus 120 plazas han sido adjudicadas fuera de la autonomía, hasta 20 puntos más que en años anteriores. Sin embargo, los alumnos finalmente matriculados suponen el 24%.

En cualquier caso las universidades, tras la polémica de Matemáticas, han anunciado que van a analizar, cuando finalice la matrícula, si ha habido perjuicios para el estudiantado valenciano en base a toda la serie histórica disponible.