El Consell carga contra un centenar de pueblos sin plan ante inundaciones

resentación de la campaña contra inundaciones /damián torres
resentación de la campaña contra inundaciones / damián torres

Sólo 33 de los 136 municipios con riesgo medio y alto cumplen el requisito y la Generalitat habla de «crisis climática»

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Los pueblos siguen sin hacer sus deberes a la hora de establecer protocolos propios contra inundaciones. A pesar de que lo requiere la Ley de Emergencias y a pesar de que cada año, por estas fechas, se recuerda desde la Generalitat. «Los ayuntamientos tienen un papel fundamental en la gestión de las emergencias por inundaciones, sin embargo sólo 33 de los 136 municipios valencianos que están en zona de riesgo medio o alto de riadas cuentan con un plan de actuación municipal», recordó ayer la consellera de Justicia, Interior y Administraciones Públicas, Gabriela Bravo.

Realizó estás declaraciones en la sede central de los bomberos de Valencia, durante la presentación de la campaña de inundaciones para este año. «Insto a las corporaciones locales a elaborar estos planes que son absolutamente necesarios e imprescindibles para poder actuar con efectividad y bien coordinados ante una situación de riesgo».

Bravo advierte de que las lluvias torrenciales «ya no son un fenómeno exclusivo del otoño»

La petición viene ya de lejos y, en otras ocasiones, ha sido el propio director de Emergencias, José María Ángel, quien ha insistido con el asunto. Pero el mensaje no cala y la administración autonómica no va más allá de recordarlo públicamente en la antesala de la época de lluvias o tender su mano bondadosamente. «La agencia de Seguridad y Emergencias», recordó Bravo, «pone a disposición de los ayuntamientos el apoyo técnico para la elaboración de estos planes que son imprescindibles» ante las riadas.

Preguntada por si la Generalitat manejaba alguna otra alternativa ante los incumplimientos de los planes, la consellera anunció que va a «trabajar con la federación de municipios y provincias para detectar sus necesidades». Barajó la posibilidad de que la desobediencia con la elaboración de planes se deba a «falta de recursos o personal, pero Emergencias va a facilitarles todo el apoyo técnico».

¿En qué radica la importancia de los planes? «Atiende a las peculiaridades del terreno de cada zona», desgranó la consellera. A grandes rasgos, viene a ser el texto en el que se planean las medidas de vigilancia, prevención y reacción de todo un pueblo ante los riesgos de las lluvias, incluidas las vías de evacuación o los puntos de refugio en caso de una catástrofe, entre otras cosas.

La consellera cifra en un millar el número de efectivos preparados para atender emergencias

Durante el año hidrológico que está a punto de concluir en la Comunitat se han registrado tres episodios de lluvias torrenciales que obligaron a tomar medidas. Para explicar la «magnitud del problema», Bravo expuso varios datos. El temporal del 16 al 21 de octubre de 2018 generó 3.743 incidentes.

Un mes después, entre el 14 y el 18 de noviembre, un nuevo episodio de lluvias torrenciales dejó 2.255 emergencias en la región. «Estos fenómenos ya no son exclusivos del otoño», resaltó. Entre el 18 y el 22 de abril, en plenas vacaciones de Semana Santa, o en agosto, otra vez la región en jaque. Las trombas de agua provocaron más de 700 emergencias atendidas por los bomberos.

Bravo evita las críticas por la falta de limpieza en los cauces

El estado de cauces y barrancos, una espinosa cuestión que preocupa a vecinos y alcaldes ante la posibilidad de desbordamiento en grandes avenidas, fue tratado de refilón por parte de la consellera Gabriela Bravo. A pesar de que hace sólo dos semanas fueron los propios socios en el gobierno autonómico, Compromís, quienes pusieron el grito en el cielo con graves acusaciones. «La falta de actuaciones de las confederaciones hidrográficas en la limpieza de los ríos y barrancos pone en riesgo a la población de cara al otoño», aseguraron desde el partido.

En concreto, su portavoz en el Senado, Carles Mulet, fue tajante al afirmar: «Las confederaciones -bajo administración estatal- prohíben a los ayuntamientos tener iniciativa» en estas tareas «mientras no hacen nada».

Preguntada por si coincidía con este reproche, Bravo apuntó: «Cada administración cumple con su obligación. Es cierto que siempre se puede mejorar. Aquí de lo que se trata no es de criticarnos unas administraciones a otras, sino de sumar esfuerzos y trabajar conjuntamente». En referencia a las declaraciones de Mulet, que por otra parte coinciden con las de algunos alcaldes en puntos de riesgo de la región, Bravo fue muy clara: «Yo siempre tengo un discurso mucho más constructivo».

Según la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), las cañas de los cauces «son una especie invasora y, por lo tanto, su control y erradicación es muy difícil». Pero en todo caso, «el control de especies invasoras en general es una competencia de la comunidad autónoma», como así consta en un decreto del Consell de 2009.

«Seamos conscientes de la gravedad y el peligro por los nuevos riesgos del cambio climático», insistió. «Es necesario adecuar nuestra acción política a los nuevos riesgos derivados de la crisis climática. Emergencias, dijo, «está en disposición de movilizar a más de un millar de efectivos en caso de lluvias torrenciales y más de un centenar de vehículos para tareas de evacuación o de rescate». Además, la agencia podría coordinar a efectivos de otras administraciones como la AEMET, las confederaciones hidrográficas o la Unidad Militar de Emergencias (UME) o voluntarios y recursos.

El dispositivo no presenta ninguna diferencia sustancial con el del año pasado y tampoco se trata de personal con dedicación exclusiva a las emergencias por lluvias. Una novedad es el uso de una herramienta informática y de análisis de datos que facilita la monitorización de fenómenos climatológicos en curso y sus riesgos.