«Nuestras vacaciones fueron una odisea, pensé que perdía la pierna»

El valenciano herido, Jesús, junto a su mujer, Araceli, en su casa en Alaquàs. / damian torres
El valenciano herido, Jesús, junto a su mujer, Araceli, en su casa en Alaquàs. / damian torres

Jesús García, el valenciano herido en Punta Cana, se emociona al recordar lo que sufrió en el viaje

MAR GUADALAJARA

Con lágrimas en los ojos relata lo que vivió: «Nuestras vacaciones fueron una odisea, pensé que no me operaban y que iba a perder la pierna». Jesús García, ya en Valencia, se apoya en los suyos. Con la pierna aún hinchada, los dolores aún le impiden dormir y teme una larga recuperación, pero «ya estamos en casa», dice emocionado. Recuerda cada día de su accidentada estancia en Punta Cana.

«Había agua en el suelo del baño y me resbalé, ya habíamos pedido que nos cambiaran de habitación porque aquello estaba hecho un desastre», explica haciendo aspavientos con los brazos. «Después, sólo recuerdo el dolor en la pierna», comenta. Explica cómo su mujer, Aracelí, llamó al personal del resort donde se alojaban, pidiendo ayuda: «Tuvieron que arrastrarme con la ayuda de una toalla, hasta la cama, después llegó la doctora del hotel y ahí empezó lo peor». Sin saber aún un diagnóstico fiable, se dejaron aconsejar por los asistentes del alojamiento. «Mi mujer firmó un papel en el que daba su consentimiento para mi traslado, sin saber que nos enviaban a uno de los hospitales más caros», señala el herido. Su mujer reconoce que debían haber llamado al seguro pero «los nervios por su caída me bloquearon y yo quería que lo viera un médico».

Con la cadera rota y el fémur fracturado en su primer día de estancia en el país caribeño, el matrimonio ya vio truncadas sus vacaciones. «Quería que lo llevaran de vuelta a España», dice Araceli. La atención médica y la operación suponía un coste que no podían asumir: «Cerca de 30.000 euros, no podíamos creerlo», comenta aún sorprendida. El tiempo corría en contra de Jesús. Rápidamente notificaron lo ocurrido con la aseguradora, aunque su petición seguía siendo retornarlo a España. «El seguro nos decía que era inviable, era mucho más caro porque se requería un transporte especial y aseguraban que era arriesgado en su estado, así que no sabíamos cómo íbamos a arreglarlo, fue un auténtico infierno», dicen.

«Me acordé mucho de mi familia y mis nietos; me sentí aliviado al volver a España», dice Jesús

Tres días sin atención médica. «Era desesperante», dice el valenciano que critica la «poca ayuda» recibida pese a la gravedad de su situación. «Desde Valencia mi cuñado habló con el embajador español en el país y con otras autoridades, pero nadie nos prestó ayuda, yo sólo quería volver», explica. El seguro del viaje cubría una parte del coste, mientras con otra cobertura particular consiguieron llegar a la cantidad fijada por el centro médico. «Teníamos el dinero, pero tardaron en hacer efectivo el ingreso y así seguían sin atenderle, tampoco nadie nos apoyó en ese momento pese a que la familia estaba pidiendo ayuda para hacer cualquier cosa que acelerara el proceso; nos dijeron que al ser un hospital privado, el embajador no tenía competencia y no podía mover ningún hilo en ese sentido», relata aún con nerviosismo Araceli, al recordar la impotencia que sintió aquellos días, en los que recibieron la visita de su hijo que viajó hasta Punta Cana ante la delicada situación.

Diez horas de intervención con complicaciones. «Por suerte todo salió bien», dice Jesús, que lamenta que después de todo lo ocurrido el hotel «no fue capaz de ofrecerles habitación a mi mujer y a mi hijo, una vez terminó la estancia que pagamos y que ni disfrutamos, les echaron y tuvieron que buscar otro alojamiento», ya que pasó una semana hasta que recibió el alta .

Sólo respiró tranquilo cuando puso un pie en España. «Cuando vi al sanitario que vino a recibirme me emocioné, ahí supe la suerte que tenemos con esta sanidad aquí», añade. Recuerda ver la cara de sus familiares y los ojos se le vuelven a llenar de lágrimas: «Pensé mucho en ellos, en mis nietos y en mi madre».

Más sobre el caso