Alarma por el peligroso estado del monte valenciano ante la llegada de la Semana Santa

Un helicóptero sobrevuela un paraje asolado por el fuego . / Juanjo Monzó
Un helicóptero sobrevuela un paraje asolado por el fuego . / Juanjo Monzó

El sector y los profesionales denuncian la situación de abandono de los bosques de la Comunitat

Juan Sanchis
JUAN SANCHISValencia

Los dos primeros días de abril de 1994 fueron trágicos para la Comunitat Valencia. En plenas vacaciones de Pascua el día 1 comenzó un incendio forestal en Altura que acabó calcinando 5.000 hectáreas. Veinticuatro horas más tarde empezó otro similar en la Sierra del Penyagolosa que terminó siendo el noveno peor siniestro en la historia de la Comunitat tras arrasar 7.120 hectáreas.

La Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias ha establecido un dispositivo especial para la Semana Santa que abarca del 29 de este mes al 9 de abril con más de 800 efectivos que incluyen 40 autobombas y 16 medios aéreos. La Generalitat pretende de esta forma reducir al mínimo las posibilidades de que se produzca una catástrofe de estas características.

Pero no parece tenerlo fácil. La situación del monte valenciano no es la óptima para afrontar el periodo de mayor riesgo de incendios forestales que se abre con la Semana Santa, según denuncian tanto desde el sector forestal como los profesionales. Sostienen que el estado de abandono en el que se encuentran los bosques propicia que se puedan reproducir incendios tan voraces como los vividos en Portugal el año pasado o los que son tan frecuentes en lugares como California o Australia.

«La gestión forestal prácticamente no existe en la Comunitat», destacó Fernando Pradells, presidente de la Plataforma Forestal Valenciana, entidad que agrupa al sector, es decir, propietarios, trabajadores, universidades y municipios. Pradells indicó que el Consell carece de una política global en esta materia, «tan sólo se realizan acciones puntuales». Señaló también que no se trata únicamente de un problema que afecta a esta administración sino que es lo que viene ocurriendo desde mediados de los años 80.

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Un dato es esclarecedor. Todavía no ha terminado la recogida de los árboles caídos durante el temporal que asoló el interior de la Comunitat Valenciana durante el invierno de 2017, especialmente en las zonas más recónditas. «Estos restos se han convertido en un combustible perfecto», destacó Pradells.

Alertan de que pueden volver a producirse siniestros como los de 1994

Desde la Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de la Comunitat manifestaron que el estado de los montes en la actualidad invita a que «vuelva a ocurrir lo que sucedió en 1994», cuando ardió el 10% de la superficie forestal de la Comunitat. «No hay una política de ordenación», puntualizaron, «y los montes necesitan que se hagan tareas de conservación».

Trabajos silvícolas

Mientras, desde la Conselleria de Medio Ambiente resaltan las labores que se están realizando en tareas silvícolas en la Comunitat. Fuentes de la institución destacan las obras iniciadas recientemente para el tratamiento de la vegetación en zonas de la interfaz urbano forestal en montes públicos gestionados por la Generalitat. Se actuará sobre una superficie de 169 hectáreas con un presupuesto de 442.000 euros.

Desde la Conselleria de Medio Ambiente señalan que además acaban de finalizar las tareas previstas de reparación de los daños del temporal del invierno de 2017. El coste de las actuaciones ha sido de 1,8 millones y se ha trabajado en 411 hectáreas en Castellón, 197, en Alicante y 1.190, en Valencia.

En los montes están apareciendo plagas que no eran conocidas hasta ahora

El Servef (Servicio Valenciano de Empleo y Formación) dependiente de la Generalitat está ofertando ayudas a los ayuntamientos para labores en los bosques de prevención de incendios.

Las actuaciones que reclaman el sector y los profesionales se centran en tareas como la eliminación de residuos, restos de podas o árboles caídos; la limpieza de matorrales; el aclarado; la reducción de la densidad de la vegetación. Además, pretenden que se dé luz verde a actividades tradicionales que permiten el mantenimiento de estos espacios de una forma sostenible. Todo ello se sitúa, según denuncian, en las antípodas de la política que está llevando a cabo la Conselleria de Medio Ambiente.

Bomberos trabajan en un incendio en Andilla.
Bomberos trabajan en un incendio en Andilla. / LP

La población rural era quien tradicionalmente realizaba estas tareas. Pero el abandono en masa del campo, un fenómeno que se viene experimentado desde la década de los sesenta del siglo pasado, empieza a pasar factura. El bosque aumenta en la Comunitat a un ritmo de 3.000 hectáreas anuales gracias a los terrenos agrícolas que se han dejado de trabajar. La Comunitat Valenciana es la primera autonomía española en número de hectáreas de cultivo abandonadas de forma que en los últimos años se han perdido más de 163.000 hectáreas, el 20% del suelo agrícola.

Los expertos abogan por reforzar las tareas de prevención para luchar contra el fuego

«Ni hacen ni dejan hacer», explicó Pradells en referencia a la administración autonómica. En la misma línea se manifestó Juan Galiano, presidente de la Asociación de Propietarios Agroforestales de la Comunidad Valenciana (Afocav). Denunció las dificultades que pone la Conselleria de Medio Ambiente para acceder a las ayudas para la gestión forestal en el marco del Plan de Desarrollo Rural (PDR) 2014-2020.

El presidente de los propietarios forestales advirtió de que «se van a ahorrar una de las tres líneas previstas». Galiano se refirió a las subvenciones establecidas para la elaboración de los planes de gestión. Sin este documento no se puede actuar en el monte. Pero para acceder a las ayudas y redactar estos planes se necesita una propiedad mínima de 266 hectáreas cuando la superficie media en la Comunitat es de cinco hectáreas. «La mayoría de propietarios se quedan fuera. Es imposible cumplir los requisitos», explicó.

Necesidad de la prevención

La Sindicatura de Comptes ha publicado un informe sobre los servicios de extinción forestal. Una de las recomendaciones que realiza es la necesidad de intensificar las políticas de prevención. La auditoría señala que esta es insuficiente y advierte de que los grandes incendios forestales (los que queman más de 500 hectáreas) tendrán que ser combatidos con «una apuesta clara por hacer los bosques más resistentes al fuego».

Los propietarios forestales reclaman que sea más accesible solicitar las ayudas

Al abandono de los montes, según las denuncias realizadas por el sector, se suman las condiciones meteorológicas para crear un caldo de cultivo en el que no es inverosímil que se produzcan grandes incendios. «Este año no ha habido ningún temporal como el pasado, pese a las lluvias de las últimas semanas», explicó Pradells.

«Los bosques valencianos están a merced del fuego y de las plagas», afirmaron desde la asociación de agentes medioambientales. Constataron la proliferación de enfermedades que afectan a las principales especies, algunas de ellas no conocidas hasta ahora.

El colectivo demandó más prevención. Fuentes de la asociación puntualizaron que la mejor manera de luchar contra el fuego es «actuar sobre el combustible», en referencia a la vegetación. Algo que no se está haciendo. «Los montes sólo están preparados para los jabalíes y los incendios», añadieron desde la asociación. Las mismas fuentes se mostraron desalentados con la política del Consell y aseguraron que las inversiones al monte no llegan «porque los árboles no votan».

Desde el Partido Popular también se sumaron a las críticas. La portavoz de Medio Ambiente en Les Corts, Elisa Díaz, denunció el abandono del montes y «la inoperancia del Consell con los recortes presupuestarios en prevención de incendios».

El informe de la Sindicatura de Comptes, por otro lado, hace referencia al hecho de que 17 espacios naturales de la Comunitat Valenciana tienen caducado su plan de prevención de incendios y otro, el de el Penyagolosa, todavía no ha sido aprobado.

Una de las carencias que detecta el informe es que el 40% de los municipios todavía no han elaborado sus planes de quema. La importancia de esta planificación deriva del hecho de que éstas provocan cada año una gran parte de los incendios originados por causas humanas.

Menos plantilla y sin medios materiales

La Asociación Profesional de Agentes Medioambientales ha denunciado que el Consell ha reducido la plantilla en lugar de aumentarla. Además, todos los puestos no están cubiertos. «No sólo hay que mantener el actual número, sino aumentarlo», explicaron desde la entidad. Además, resaltaron que «somos los mismos que hay en Asturias o Madrid, que sólo son una provincia». Por otro lado, denunciaron la precariedad de medios con la que trabajan, ya que tienen vehículos con más de 300.000 kilómetros. «Están priorizando a Vaersa, cuando nosotros somos agentes de la autoridad», afirmaron

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