Las peleas multitudinarias se disparan en medio de la falta de vigilancia

Captura de vídeo de la última reyerta en Albal. / atlas
Captura de vídeo de la última reyerta en Albal. / atlas

Casi 1.000 reyertas se producen en medio año en la región mientras la Guardia Civil denuncia que son necesarios un millar de agentes

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Los últimos altercados en fiestas locales de Quart de Poblet, Picanya, Aldaia o Alboraia traen a la palestra el problema de las riñas multitudinarias en medio de las quejas por parte de agentes de la Guardia Civil ante la «escasez de personal» para garantizar la seguridad en las concentraciones.

Los problemas se conocen cuando vuelan sillas, botellas o barreras, los focos se apagan para dar paso a destellos policiales y donde debía sonar la música se escuchan los insultos o el 'alto, policía'. En los balances periódicos que realiza el Ministerio del Interior existe una variable que permite calibrar la magnitud del problema: sólo entre enero y junio de este año la Comunitat registró 967 delitos de lesiones y riña tumultuaria, un 10% más que en el trimestre del año anterior. Pero es que llueve sobre mojado, porque el año anterior acabó con casi 2.000 casos y un ascenso del 7% en esta tipología delictiva.

En el primer semestre de este año llama poderosamente la atención cómo ascienden las riñas multitudinarias y lesiones en Benidorm. De 26 casos contabilizados en 2018 al doble en el año en curso. Un serio empeoramiento para la tranquilidad en sus calles. Si viajamos a Gandia, más de lo mismo: de 17 a 32, un incremento de casi el 90%. Sin embargo, en la ciudad de Valencia hay un esperanzador descenso del 6%, lo que demuestra que el problema está, mayoritariamente, en los pueblos. Falta conocer aún los datos del verano, cifras que Interior no hará públicas hasta entrado el otoño.

Otros dato preocupante: según las estadísticas de Interior, 3.500 jóvenes son víctimas de lesiones cada año en la Comunitat y de ellos, 1.360 son menores. Es el alto precio de las trifulcas.

Y en medio de este panorama, los propios agentes dan la voz de alarma. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) solicitó antes de verano escudos y cascos para la protección de los agentes en fiestas de verano, verbenas y discomóviles. «La comandancia ya ha distribuido escudos por compañías y pronto habrán hasta a nivel de puesto principal», aseguran.

Incidentes y fiestas

Picanya.
Jueves 11 de julio. Tres jóvenes fueron detenidos acusados de agredir y resistirse a la Policía Local durante una intervención en las fiestas.
Aldaia.
Sábado 20 de julio. Multitudinaria pelea cuando finalizaba la primera discómovil de las fiestas locales.
Albal.
Martes 23 de julio. Albal cancela dos discomóviles tras una reyerta masiva en la que participaron más de 100 personas y dejó cuatro heridos.
Quart de Poblet.
Sábado 31 de agosto. Nuevos altercados obligan a suspender las discomóviles pese a la presencia de siete patrullas policiales en la zona de fiesta. Hubo grupos con armas blancas#y peleas abortadas por los agentes.
Próximas fiestas en pueblos

Feria y Fiestas Utiel. Del 6 de septiembre al 15 de septiembre. Fiestas Moros y Cristianos de Villena. Del 4 al 9 de septiembre. Fiestas de la Mare de Déu Algemesí. 7 y 8 de septiembre. Fiesta Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Fiestas Patronales Peñíscola. Del 7 al 15 de septiembre. Fiesta de Interés Turístico. Fiestas Populares Benimaclet. Días 14, 15 y 16 de septiembre.

Pero más allá de estas protecciones «éxiste un problema endémico», lamentan: «un grave déficit de personal agraviado por una distribución territorial de las unidades obsoleta e inoperativa». La asociación estima que una región como la Comunitat, por su extensión, afluencia turística y cantidad de festejos en pueblos, necesitaría 1.100 guardias civiles. De ellos, 500 deberían destinarse a Valencia, unos 200 a Castellón y 400 para Alicante.

En los pueblos, no en todos, existen patrullas de la Policía Local que, obviamente, son las primeras en intervenir cuando una fiesta se desmadra. Sin embargo, los guardias consultados puntualizan: «En muchas ocasiones solucionan los problemas por ellos mismos, pero no podemos olvidar que la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad asigna las competencias de seguridad ciudadana a la Policía Nacional y a la Guardia Civil». Mientras, los ayuntamientos buscan soluciones como el control de accesos o la contratación de seguridad privada, una decisión por la que ha optado Alaquàs de cara a la discomóvil del próximo sábado.

Según AUGC, «las plantillas de guardias civiles se calculan conforme a la población. Y en el caso de zonas rurales el ratio es menor que en las zonas urbanas o cinturón de capitales de provincia». En época estival «se reduce ese personal ya de por sí bajo, a la vez que se incrementa la población foránea. Eso general un incremento de trabajo y en esas verbenas de zona de ocio hay numerosos altercados de orden público por la alta ingesta de alcohol».

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