Las oposiciones a bomberos se rellenaron con lápiz y los aspirantes podían ir al baño

Un bombero y un policía local en un servicio realizado en la calle Juan José Gómez de Valencia. /txema rodríguez
Un bombero y un policía local en un servicio realizado en la calle Juan José Gómez de Valencia. / txema rodríguez

El Ayuntamiento de Valencia defiende que es el método habitual y que los exámenes se guardan en un sobre

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

La oposición a bomberos del Ayuntamiento de Valencia se ha iniciado con revuelo. Muchos de los aspirantes a una de las 29 plazas -20 de turno libre y 9 de movilidad- salieron del examen el pasado sábado recelosos de la metodología para completar la primera de las cinco pruebas previstas. Los opositores se enfrentaron al test de los conocimientos teóricos y no terminaron satisfechos con el proceso. De hecho, al finalizar el examen fueron varios los que plantearon sus dudas ante el tribunal.

La primera pega llegó al informar a los aspirantes que el examen se tendría que rellenar con lápiz. La medida sorprendió a varios de los opositores. «Llevo dos años en esta tarea, he hecho exámenes en Almería, Sevilla, Córdoba, Albacete, Alicante, Mallorca, Madrid y Barcelona, y en ninguna ciudad se ha hecho nunca el examen con lápiz», señaló uno de los aspirantes que realizó el sábado la prueba en el aulario de Valencia. A unos pocos metros de allí, en las instalaciones de la Politécnica, también se examinaron los opositores para las plazas de la Policía Nacional. Ellos hicieron su examen con bolígrafo.

Desde el Ayuntamiento de Valencia aseguraron que en el Consistorio estas pruebas siempre se han hecho con lápiz. Ademas, esgrimieron que se ha comprado una máquina autocorrectora para ahorrar costes -antes se alquilaba- que lee mejor las respuestas con lápiz.

Según denuncian los propios opositores a bomberos, el examen carecía de hoja de calco con las preguntas. Los aspirantes no se pudieron llevar a casa una copia con sus respuestas, como suele ser habitual en las oposiciones. «Todas las plantillas deberían tener una hoja donde se calcan las respuestas. Esa hoja a nosotros nos sirve de justificante por si debemos hacer una reclamación futura y para comprobar nuestras respuestas. De esta manera no tenemos ningún documento oficial que valide una posible impugnación», explica una de las personas que hizo la prueba y que prefiere permanecer en el anonimato. Desde el Ayuntamiento confirmaron que los exámenes están dentro de un sobre, sellados y que es imposible que nadie los pueda alterar. Además, los vocales del tribunal se eligieron por sorteo.

El lápiz y la ausencia del calco no fue la única inquietud trasladada por los opositores. El examen, como ocurre en el resto de ciudades, tiene dos modelos, A y B. Son las mismas cuestiones en distinto orden para evitar que los opositores puedan copiarse. A las cien preguntas se añaden otras diez de reserva, que sí que deben seguir el mismo orden y que se utilizan por si alguna de las cien primeras se retira del examen tras ser aceptada una impugnación. «El problema aquí es que las diez preguntas de reserva no seguían el mismo orden en el examen de tipo A y B, por lo que si alguna de las cien oficiales se retira, entrarán preguntas distintas y al final la prueba no habrá sido igual para todo el mundo e igual puede salir más beneficiados unos que otros», lamentan los opositores.

Además, y debido a la gran cantidad de aspirantes, alguno de los opositores se quejó de la cercanía de las mesas. «Era incomprensible también que la gente se podía levantar al baño a mitad del examen, algo que nunca había visto en ningún sitio. Tres o cuatro minutos en los que te da tiempo consultar con el exterior alguna pregunta», señala uno de los aspirantes.

El concejal de Gobierno Interior, Sergi Campillo, validó el proceso. «Nunca me involucro en estos asuntos y derivo la acción en el tribunal. He preguntado y me han confirmado que las pruebas aquí se hacen con lápiz. Además, no hay calco pero los exámenes están precintados en un sobre. Se metía delante de testigos. El método es el habitual y se ha cumplido la legalidad del proceso. Pero si algún opositor tiene alguna duda siempre tiene el derecho de presentar recurso», señaló Campillo, que preguntó personalmente por el desarrollo de la prueba tras enterarse de alguna de las quejas.

 

Fotos

Vídeos