Otra oposición multitudinaria

Cientos de opositores, ayer, en los pasillos del campus de Tarongers de la Universitat de València. / jesús signes
Cientos de opositores, ayer, en los pasillos del campus de Tarongers de la Universitat de València. / jesús signes

Los participantes optan a puestos de control de accesos, custodia de instalaciones o para realizar fotocopias y encuadernaciones Más de 10.000 aspirantes compiten por las 47 plazas de subalterno ofertadas

D. GUINDOVALENCIA.

Concentración, nervios, fugaces vistazos a los apuntes y carreras de última hora. El campus de Tarongers, en Valencia, así como las zonas universitarias de Alicante y Castellón, vivieron ayer una nueva convocatoria de oposiciones. Y otra vez fue multitudinaria. Más de 10.000 personas se habían inscrito para presentarse a un examen que, sólo para unos pocos, abre la puerta a conseguir un empleo estable. En total son 47 las plazas de subalterno ofertadas por la Generalitat para funciones como la custodia de instalaciones o llaves de oficinas, el control de accesos y la realización de fotocopias y encuadernaciones; trabajos con un salario que ronda los 20.000 euros brutos anuales.

Después de la prueba, buena parte de los opositores coincidían en señalar que el examen -70 preguntas tipo test- no era especialmente difícil, por lo que se mostraban confiados en obtener, al menos, el aprobado. Este ambiente de optimismo contrasta con otras oposiciones anteriores y específicas (de profesorado o personal sanitario, por ejemplo) en los que las críticas por el excesivo nivel o por preguntas específicas se sucedieron. Una de las razones que explican estas halagüeñas previsiones es que esta oposición no requiere a los aspirantes estudios superiores (puntúan posteriormente como mérito al ser concurso-oposición), por lo que sirven de entrenamiento o plan alternativo para estudiantes que se han preparado pruebas de nivel superior en las que la mayor parte del temario coincide, como explican desde GoKoan, una start up valenciana creada para preparar oposiciones. El objetivo en estos casos no es tanto obtener la plaza como aprobar el examen y formar parte de la bolsa y «así tener más opciones», como explica Sonia, interina de un ayuntamiento de la provincia de Valencia que ayer probó suerte.

Tres años de espera

El aluvión de aspirantes tiene también que ver con el tiempo transcurrido entre la Oferta Pública de Empleo de 2016 en la que se aprobó la celebración de estas oposiciones y la convocatoria efectiva del examen. Durante estos tres años, personas interesadas se han ido sumando al constatar que la mayor parte de los 20 temas sobre los que se desarrolló la prueba coinciden con otras muchas oposiciones. El ámbito de la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía, las leyes de igualdad y violencia de género, cuestiones de derecho administrativo y función pública o riesgos laborales son algunas de esas materias presenten tanto en este como en otras convocatorias públicas.

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