ZORRILLA

NACH0 COTINO

La presencia de Peter Lim en Valencia siempre despierta cierto revuelo. Sus reuniones con las 'fuerzas vivas' del club abren la lata más apetitosa para el aficionado de cara al verano, por cuestiones vitales para la entidad como lo es la venta de las parcelas de Mestalla y, fundamentalmente, de cara a la remodelación de la plantilla futura del Valencia. No en vano, siempre que se le pregunta a Mateo Alemany acerca de cuestiones referentes a entradas y salidas se refiere al máximo accionista como la persona que acaba 'sancionando' todas las operaciones que deba abordar el Valencia con respecto a la compra-venta de jugadores. En cualquier caso, siendo la política deportiva de vital importancia y de indudable interés para el aficionado, no puede haber a día de hoy nada más importante que lo que pueda suceder mañana en Valladolid. No quiero con ello decir que el club detenga su maquinaria en lo tocante a lo que será la próxima plantilla pero llegados a un punto tan determinante, toca establecer prioridades de manera inequívoca. La posibilidad de entrar en Champions, al alcance de la mano merced a una segunda vuelta francamente meritoria, marca el futuro del club por la necesidad de la familia valencianista de verse inmersa en la más importante competición del planeta fútbol y, de manera evidente, porque el dinero de la clasificación para la Champions es la única garantía real para poder presentarse en pretemporada con una plantilla lo más competitiva posible y no verse obligado a ventas muy dolorosas. Basta una mirada a los números del Valencia para entender la importancia del encuentro en Zorrilla y ahora que es posible, tras una temporada montados en la montaña rusa, no se puede dejar escapar la oportunidad. No importa ni quién ni cómo se juegue. Sólo importa conseguir la victoria sea como sea porque es el principal objetivo/obligación que se debe marcar el Valencia, en el que debe estar depositada toda la ilusión y también toda la exigencia. Tras la visita a Pucela se presenta la oportunidad de poner la guinda a la temporada con un título aunque creo sinceramente que es eso, una oportunidad y no una exigencia. Llegado el momento entiendo lógico exigir al equipo que no le pierda la cara a la final y que la compita hasta el último segundo. Ganarla es otro cantar del que habrá tiempo de hablar y escribir. De la misma manera llegará el momento de los fichajes y pueden estar seguros, tendremos empacho de durante todo un largo verano pero, ni siquiera la reconstrucción de la plantilla se puede acometer de manera efectiva hasta no saber qué competiciones se disputará la temporada próxima y, sobre todo, con qué ingresos contará el club para salir al mercado. Todo pasa por Zorrilla y allí deben tener la mente puesta todos quienes tienen la posibilidad de alcanzar la meta. Ganar en Valladolid es la vida para el Valencia y también para la Sociedad Anónima Deportiva.