La zorra y las gallinas

Los tres barcos de salvamento de refugiados están amarrados: Libia ha vuelto a custodiar sus aguas jurisdiccionales

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

Hace un mes, un barco dedicado al rescate de emigrantes en el Mediterráneo saltó a la fama: el 'Aquarius', y sobre todo las 629 personas que llevaba a bordo, se convirtieron en un problema internacional. En ese momento, el presidente del Gobierno español, decidió poner el foco informativo europeo sobre Valencia, donde el barco llegó el 17 de junio, después de un largo recorrido. Los refugiados han sido muy bien atendidos aquí... aunque los detalles de sus vidas se nos van perdiendo en función de una información que lógicamente se adelgaza con el paso del tiempo.

Sin embargo ¿dónde está, qué hace, cuál ha sido la historia posterior del famoso 'Aquarius' desde que dejó la bocana de Valencia el 20 de junio? Pues por lo que se puede saber, el buque de rescate de bandera gibraltareña no se fue de nuevo a trabajar frente a la costa de Libia, sino que puso rumbo a Marsella, donde llegó el 29 de junio. Y allí está desde entonces, amarrado en el Muelle del Carbón, esperando, probablemente, un relevo de tripulación, un reabastecimiento o quizá fondos para combustible... La página web de su oenegé informa que cada día de navegación cuesta 11.000 euros y que están con los brazos abiertos...

'Open arms', precisamente, es el nombre de otro barco de rescate que llegó hace unos días a Barcelona, con menor despliegue mediático, pero que se ha quedado también amarrado al Muelle de España, donde es muy fotografiado. Algo parecido le está ocurriendo a otro famoso barco rechazado aquí y allá, el 'Lifeline', que trabaja para una oenegé vasca de salvamento marítimo: el 4 de julio, después de muchas fatigas, echó amarras en La Valetta, Malta, y allí permanece cuando esto se escribe.

Pero ¿por qué los tres barcos no regresan enseguida al lugar de operaciones donde se supone que se les necesita? Pues todo indica que la respuesta está en que el 22 de junio, el Gobierno de la Unidad Nacional de Libia informó a la Organización Marítima Internacional, una agencia de la ONU que tiene su sede en Londres, que tras unos años de guerra, Libia ya está en condiciones de defender su frontera marítima y atender su zona de salvamento en el mar. Libia, pues, se dedica ahora a recoger (y devolver a tierra) a los emigrantes en patera y a rechazar de paso a los barcos de las oenegés. Para ello está utilizando doce potentes embarcaciones que le obsequió Italia hace poco y unos cientos de millones de euros europeos.

Mientras tanto, la Marina Italiana ha informado que ya no es responsable de la zona marítima que antes coordinaba en ausencia de una autoridad libia responsable. Ah, que no me olvide: algunos observadores internacionales, con preocupación pero sin mucho eco, señalan que esa autoridad libia que se ha hecho cargo de la vigilancia de sus aguas es más falsa que un duro de madera y que en realidad se acaba de poner al zorro al cuidado de las pobres gallinas.

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