VUELVE LA INQUIETUD

MANUEL ANDRÉS FERREIRA

La incertidumbre vuelve a sobrevolar las comisiones falleras, aún atenazadas con la resaca de las pasadas fiestas. Hay que poner a cero el cronómetro del año festivo que comienza, esto no es nuevo. Sin embargo, el reinicio es cada vez más problemático. Lastrados en muchas ocasiones por la economía, los falleros miran a un horizonte nublado, ese que ha quedado tras el malestar de gran parte del mundo fallero con algunas actuaciones por parte del Ayuntamiento.

La inquietud no hace más que sumir al colectivo fallero en un mar de dudas, sobre todo cuando se contempla cómo las firmas patrocinadoras son escasas y las que hay, en el mejor de los peores casos, disminuyen su altruista oferta. La consecuencia directa es una merma del presupuesto. Sin embargo, y a pesar de tantos problemas la grandeza de la fiesta hace que la ruleta vuelva a girar y se establezcan contactos con artistas que se ajusten a los presupuestos. Todo un tira y afloja, sobre todo cuando el colectivo gremial está pasando sus peores horas en la supervivencia de la profesión. Precisamente unas de las consecuencias de la crisis del sector son los 'noes' que muchas comisiones se están encontrando a la hora de contratar el artista. Los profesionales reducen sus contrataciones para poder aguantar la tormenta y resistir al pie del cañón, por lo que en estos días estamos asistiendo a una situación inédita: falta de artistas para la demanda existente.

Y mientras tanto, la campaña electoral continúa paseándose por el mundo de las Fallas. Unos y otros van enseñando la 'patita' dejando entrever que uieren para la fiesta. ¿Quiere la fiesta un Congreso Fallero, por ejemplo? Pues eso será la fiesta la que lo diga, lo pida y lo lleve adelante.. Y con el río revuelto en el que hoy navegamos, poco dispuestos están los ánimos de los que han de convocarlo. Pero eso sí, cuando llegue el momento, si todos, como se les llena la boca, quieren lo mejor para la fiesta, afrontemos el reto sin artimañas, transparentes, libres y democráticos.