UNA VUELTA AL COLE CADA VEZ MÁS RARA

UNA VUELTA AL COLE CADA VEZ MÁS RARA
PABLO ROVIRADELEGADO DEL PERIÓDICO MAGISTERIO EN LA COMUNITAT

La Educación, ya se sabe, es el mejor ascensor social, el sistema que tiene la sociedad para promocionar la igualdad de oportunidades. Que las metas que cada uno alcanza no dependan de nuestro punto de origen sino del esfuerzo y talento de cada cual. Con los peros que quieran señalarse, eso lo consigue nuestra escuela. Al mismo tiempo, la Educación genera su propia desigualdad social entre los formados y los no formados. Cuando se señala que a más formación, mejor empleo, por ejemplo, se indica bien claro que alcanzar mayor cotas educativas aporta ventajas al individuo. Es el pacto social -que de alguna forma se incumple desde la crisis- con el que la sociedad premia al que se esfuerza académicamente. Éste se quebraría, por ejemplo, si un médico, después de seis años de formación y cinco de MIR, tuviera menos oportunidades, peor trabajo y sueldo, que aquel que no termine el instituto. No sé si es justo o no, pero seguro que la sociedad perdería muy buenos médicos.

Por lo mismo, las políticas educativas ponen el esfuerzo en reducir el gasto familiar destinado a Educación. Ahí están las ayudas para la compra de libros de texto, las becas de comedor o las actividades extraescolares que financian los ayuntamientos, porque las gratuitas realizadas al amparo de la jornada continua no tienen apenas valor, en términos generales. Pero aún así. Con una Educación gratuita generalizada, las diferencias en el gasto familiar también proporcionan sus ventajas. Así se explica que a pesar de la gratuidad, el gasto familiar en concepto de «Enseñanza» aumente.

No representa gran parte del presupuesto familiar, pero su incremento en los últimos años ha sido notable. Según la última estadística de gasto familiar del Instituto Nacional de Estadística, «Enseñanza» ha tenido una variación anual del 11,2%, el mayor incremento por grupo de gasto registrado. Más significativo ha sido el incremento del gasto familiar destinado a Educación en los hogares valencianos, ya que nuestra autonomía es de las que más ha subido el gasto. Durante la pasada legislatura, de hecho, subió en todos los subgrupos de gasto, según el INE.

Lo llamativo del asunto es por qué se da esta circunstancia, si ya solo con la puesta en marcha de Xarxallibres el ahorro familiar en libros de texto ha sido enorme. Mientras que la Administración inyecta presupuesto público a los gastos complementarios de la escuela, las familias destinan más dinero. Porque ésta es otra de las paradojas de la Educación: se afirma que es gratuita, pero cualquier familia sabe que no es así. Puede que la enseñanza básica así lo sea, pero no todo lo que acompaña: los libros como 'impuesto indirecto', el material escolar, las excusiones y demás goteos, las extraescolares, el comedor. Cierto es que gran parte de este gasto se debe más a la necesidad de conciliar con el trabajo que con lo curricular, pero eso no quita que la llamada «vuelta al cole» se note en las cuentas corrientes de los padres.

La vuelta al cole ya está aquí y las familias ya están haciendo cuentas. Porque la escuela es gratuita, pero las familias se gastan sus duros en septiembre. Porque la escuela da igualdad de oportunidades, pero invertir en academias, deportes e idiomas, por ejemplo, también da sus oportunidades añadidas. Porque la conciliación familiar que nos permite trabajar requiere del empleo para pagarla.

La vuelta al cole, también, repercute en la creación de empleo, como el final de curso lleva a su destrucción. Este verano, informaron los sindicatos, la Educación en España creo 162.000 parados, de los que el 17% era de empleos públicos. Al acabar el curso, interinos en la pública y muchos docentes en la privada se van al paro pero, sobre todo, muchos trabajadores de actividades complementarias a la escuela, incluyendo las actividades extraescolares. Este trabajo vuelve en septiembre, con la vuelta al cole con condiciones discontinuas y, en muchos casos, con horarios parciales. También existe la paradoja laboral en el mundo educativo, la convivencia de las condiciones de empleo más estables posibles junto con las más precarias e incompletas.

En dos semanas comienzan las clases y esto también tiene sus repercusiones económicas. Sobre todo, para unas familias que cada año invierten más en el futuro de sus hijos mientras su economía lo permita o, como pasa en muchos casos, porque no les queda más remedio para organizarse.