EL VOTO DE LOS ÁRBITROS

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

El método para elegir al nuevo presidente de la Federación de Fútbol de la Comunitat Valencia me resulta curioso. Un total de 120 asambleístas repartidos en cupos votarán en noviembre al próximo mandatario. Hasta llegar a ese momento, los aspirantes -Salvador Gomar y David Albelda, mientras nadie más diga lo contrario- han debido colocar el máximo número de peones en la lista provisional de candidatos a asambleísta. Si mi cuenta no falla, y una vez se resolvieron las subsanaciones, hay 230 candidatos a los 120 puestos. Una suma global que hay que repartir en cupos. Es decir, para los 60 representantes de las entidades deportivas se han presentado 111 solicitudes, por lo que los clubes de la Comunitat tendrán que votar.

A simple vista, todo parece un lío pero al final es un juego de estrategia para colocar en la asamblea al máximo número de afines. Hasta ahora, el método ha pasado desapercibido porque Vicente Muñoz convirtió el cargo casi en vitalicio tras 32 años en el mando. Incluso en un exceso de confianza engordó las cuentas de su negocio en el marco de una legalidad amoral, aunque eso ahora es harina de otro costal que siempre viene bien recordar. Memoria para que Albelda o Gomar destierren vicios de un pasado muy tierno todavía.

Uno de los estamentos que más me llama la atención es el de los árbitros. En la Comunitat, según el censo oficial que cuelga de la página web de la Federación, hay 646 colegiados en disposición de pitar y de votar. En la asamblea que elegirá al presidente de la Federación hay 16 puestos para los trencillas y, en un extraño movimiento de unanimidad y concordia, sólo se han presentado 16 candidatos a ocupar esos huecos. Ni uno más y ni uno menos. Es decir, el único cupo que no se va a votar. ¿Es normal que en un grupo de 646 personas sólo 16 tengan algo que aportar para definir su futuro? Me resulta extraño.

Y más todavía cuando esos 16, los representantes de los árbitros, supuestamente van a votar a bloque a uno de los candidatos. No me puedo creer que en un colectivo tan amplio no haya ni una sola oportunidad a la disidencia. Una cosa es la unanimidad y otra muy distinta que uno decida por todos.

Ayer recibí un montón de mensajes sobre las idas y venidas en las elecciones del fútbol valenciano. Incluso hubo quien me aseguró que esta temporada no va a inscribir a ningún equipo porque no le gustaba lo que estaba viendo.

La verdad es que he preguntado cómo es posible que sólo 16 árbitros hayan tenido la curiosidad de ser asambleístas. He fisgoneado y todas las respuestas han llegado al mismo punto: «Es que si te posicionas en contra luego no te llaman para pitar partidos». ¿De verdad? A mí me cuesta creer que exista esa velada amenaza pero todo el mundo con el que he hablado, y no son pocos por cierto, me ha llevado al mismo renglón del relato. Hay árbitros que pitan por vocación y otros muchos por completar el sueldecito mensual, aunque para ello tengan que tragar carros y carretas.

De vez en cuando me viene a la mente la frase del que fuera vicepresidente de la RFEF Juan Padrón en una conversación con el presidente de la Federación balear y que tan clarita se recoge en el sumario del 'caso Soule': «Hay que partir de la base de que estas elecciones no las gana nadie, sino los 16 presidentes de Federaciones. ¡A ver si se entera todo el mundo! Los presidentes de las Federaciones somos los que ganamos las elecciones. Nadie más. Ni Sánchez Arminio ni Eduardo Caturla. Porque los árbitros míos y los entrenadores míos votan lo que yo les diga. ¡Si no los quito!»

Es saludable que por fin haya un mínimo de dos candidatos para elegir al nuevo presidente de la valenciana. Dicen que uno, Gomar, es la apuesta de Rubiales, y que el otro, Albelda, el peón que quiere colocar Tebas, al igual que en Canarias y Galicia, para hacer de contrapoder territorial del presidente de la Federación.

Por encima de las estrategias, que haberlas, haylas, lo importante para el fútbol valenciano es abrir las ventanas, pasar la mopa hasta en el último rincón e iniciar un nuevo camino en el fútbol valenciano donde la transparencia sea el primero de los grandes mandamientos. Entre Gomar y Albelda estará el nuevo presidente y el cambio será más hechos que palabras. El fútbol valenciano lo agradecerá.

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