VIVA EL LOBBY

CARLOS PAJUELO

Un lobby (en español, grupo de cabildeo o de presión), es un colectivo con intereses comunes que realiza acciones dirigidas a influir ante la Administración Pública para promover decisiones favorables a los intereses de ese sector concreto de la sociedad.

El acoso y derribo del voto como llave para entrar en la política ha desarrollado unos grupos que dicen saber del pastel y de su reparto electoral; se ha incrementado el juego de las influencias con la utilización de todos los medios para inclinar la balanza hacía uno u otro lado.

Desde las bombas de humo en las redes que al día siguiente son desmentidas y sustituidas por la competencia, hasta la contratación de algún experto de allende los mares por si acaso.

Entre los medios me he dado cuenta del uso del lobby que, en nuestro caso, el español, ha venido a sustituir al intermediario con supuesto poder sobre determinados colectivos.

Traigo aquí, del baúl de los recuerdos, una anécdota vivida por mí de cuando la UCD mandaba mucho y a algunos técnicos nos encargaban encuestas, mítines y reuniones pedagógicas (nada que ver con la llamada trama Gürtel y otras tramas, como las de la UGT).

En una de esas reuniones a las que asistía el entonces vicepresidente del Gobierno, el malogrado Abril Martorell, llegó tarde un delegado de un pueblo importante de nuestra provincia y ante el silencio general y dirigiéndose a una de las sillas vacías miró al Sr. Abril y a todos nosotros y nos dijo: «Perdoneu, 20.000 vots mes». Fue mágico, nadie le reprochó nada y no se puso en duda la coartada. Creíamos en él, sabíamos que era un intermediario poderoso, que arrastraba votos y aunque hubieran sido 25 la excusa era buena.

Todos los grupos de opinión que son, de momento, cabezas pensantes a los que se les supone criterio y conocimiento, barajan opiniones intentando hacer números que ahora son más difíciles dada las tres nuevas opciones. Podemos, Ciudadanos, y Vox, bloque separatista, y los clásicos del PSOE Y PP. Veremos la fuerza de los lobbys.