VICTORIA NECESARIA QUE NO CONVENCE

FERNANDO GÓMEZ

Y llegó el Mallorca a Mestalla. Un rival modesto, cargado de humildad, ilusiones y ganas de trabajar para lograr el complicado objetivo de la permanencia. Un ascenso rápido a la primera categoría nacional tomando como referencia, más a corto plazo, su situación en la Segunda B grupo III del fútbol español de hace un par de años. Y de la mano de Vicente Moreno alcanzar esta Primera División en dos temporadas consecutivas, algo digno de alabanzas. Muchísimo mérito, ya que sí eran favoritos para el ascenso a Segunda A, pero ya no para volver a ascender a Primera en el siguiente ejercicio. Y lo hicieron, con fe, tranquilidad y mucho esfuerzo y personalidad. Y un VCF que con las lesiones de Soler y Piccini, obligado a contar con la definitiva y, salvo que estos últimos días de mercado propicien lo contrario, casi continua participación de Wass en el lateral, y suponemos concederá más oportunidades a Ferran y Kang In, lo que satisfaría bastante a la mayoría de aficionados. Por lo menos, se espera que tengan más particticipación de la que parecía que iban a tener con Marcelino. Que nos muestren su capacidad y potencial y, así, extraeremos consecuencias con una base informativa mucho mayor. Así sucedió, con un VCF obligado a ganar sí o sí y un Mallorca intentando la heroica en Mestalla. Aunque tal y como se desarrolló el partido, más pareció que los locales fueron los que buscaron la heroica ante un rival que sabía muy bien, pero que muy bien, cómo hacer las cosas en Mestalla. Una primera mitad que terminó con ventaja en el marcador para los valencianistas, tras grave error de Raíllo en los últimos minutos de esa primera mitad, y después de comprobar la superioridad clara y manifiesta del cuadro mallorquín en juego, oportunidades, creación, llegada y remate. Si en vez de Budimir hubiese sido otro punta con algo más de acierto, hubiésemos llegado al descanso por debajo en el electrónico y por más de un gol de diferencia. Pero el fútbol tiene estas cosas. Como para oír al final del partido al técnico local hablando de justicia y hasta cortedad en la ventaja. Comenzó algo diferente la segunda parte, aunque no tanto y, lógicamente con un Mallorca que acusaba el injusto desenlace de los primeros cuarenta y cinco minutos, y que equilibró rápidamente el juego al poco tiempo de la segunda mitad. Mucho antes ya del minuto diez, en el que el VCF marcó el segundo, también de penalti. Ingenuidad de Lago Junior que acabó por decantar el choque. Dos goles de ventaja ya se antojaban muy complicados de recuperar. Y, aunque pareció que ellos ya se rendían y el VCF podría afrontar esa última media hora jugando con superioridad, tan solo recuerdo un disparo de Maxi abajo detenido casi sin mirar por reina. Poquísimo destacable. Ya no se sufrió más, pero tampoco se disfrutó. Vamos al parón después de victoria, absolutamente necesaria, pero debemos mejorar y mucho, no puede cualquier equipo que se enfrenta al nuestro tener el control del juego mayoritariamente e incluso gozar de más y mejores oportunidades que nosotros.