Viaje al centro

Si Pedro Sánchez puede dirigir el país con ayuda de Ciudadanos, a lo que no parece dispuesto Albert Rivera, lo hará

CURRI VALENZUELA

En lo único en lo que están de acuerdo politólogos, encuestadores, sociólogos y amateurs en política de este país desde que existe la democracia es en que las elecciones generales se ganan desde el centro. Ahí están, en la moderación, la mayor parte de los electores. Y por lo que se sabe, ahí continúan. Pasó con Adolfo Suárez, lo aprendió Felipe González antes de llegar a La Moncloa, lo olvidó su sucesor, aquel Joaquín Almunia que empujó a Aznar a la mayoría absoluta al coaligarse con Izquierda Unida... y así hasta hoy.

Por eso, porque a Pedro Sánchez se lo deben de haber explicado hace poco, el presidente del Gobierno anda recorriendo España de precampaña repitiendo sin parar dos mensajes: el primero, que bajo ninguna circunstancia accederá a autorizar un referéndum en Cataluña; el segundo, que su deseo es el de gobernar con Ciudadanos. En resumen, que se ha puesto el traje de centrista y no se lo va a quitar hasta el 28 de abril.

Luego, ya veremos. Si puede dirigir el país con ayuda de Ciudadanos, a lo que no parece dispuesto Albert Rivera, lo hará. No por ideología, de la que Pedro Sánchez carece, sino porque resulta más cómodo pactar con un socio respetable que plantea sus exigencias en voz alta que con otros que lo hacen a hurtadillas y con engaños, caso de los nacionalistas, o con exigencias económicas invendibles en Europa, como Podemos.

Tan decidido se muestra Sánchez a viajar al centro en las dos próximas semanas que lo más seguro es que se niegue a participar en ningún debate electoral. No podría resistir que Casado, Rivera o Abascal le leyeran el documento que hace cuatro meses envió a Quim Torra accediendo a negociar lo innegociable o su reciente acuerdo con Otegi para que Bildu le apruebe unos decretos ley. El presidente solo concede entrevistas a medios afines, esos que no le preguntan por qué no dijo antes que «no es no» a un referéndum catalán.

Ciudadanos, que ahora sube en las encuestas conforme baja la moda de Vox, vuelve a colocarse de novia favorita para sus múltiples pretendientes, que para eso el centro es suyo. Parece ser cierto que bajó en intención de voto después de su pacto de gobierno en Andalucia, que puede haber desanimado a muchos socialistas dispuestos a apoyarles esta vez. Pero también la firmeza con la que Rivera anda prometiendo que jamás apoyará a «este PSOE» puede animar a quienes desean que Sánchez se tenga que marchar aunque haya ganado las elecciones y a los que en cualquier caso prefieren un gobierno del PSOE apoyado en los naranjas que en los independentistas.

Quien parece haber perdido el interés por el centro es el PP. Empeñados a taponar la hemorragia de los suyos hacia Vox, los populares andan compitiendo con esta para ocupar posiciones más de derechas que las que llevaron al poder a Aznar y Rajoy. Allá Casado si no comprende a tiempo dónde se ganan las elecciones.