VAYA PAPELÓN

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, se reunió con los representantes citrícolas valencianos para conocer una vez más de primera mano los asuntos que les afligen, esta vez sobre todo en lo relacionado con el acuerdo entre la UE y Mercosur; al día siguiente iba a Bruselas a batirse el cobre, dispuesto a plantear y exigir lo que fuera necesario. Una conferencia citrícola, fue el resultado. Se organizará una conferencia citrícola entre los países productores del sur de la UE, con objeto de defender los intereses comunes frente a las importaciones que se presumen en alza y a precios baratos. Una conferencia citrícola debe ser al asunto naranjero como una conferencia de paz debe ser a los eternos conflictos de Oriente Medio. O sea, en principio, una convocatoria para seguir dándole vueltas a la cuestión, sin muchas esperanzas de que de ahí vaya a salir algo práctico. La experiencia es la madre de la ciencia. Una conferencia debe ser lo que toca ahora, lo que antes se confiaba a una comisión mixta, pero más a lo grande.

El presidente Puig se fue a Bruselas con aires de exigencia a pesar de que su jefe de filas a nivel nacional, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha sido uno de los principales valedores de dicho acuerdo con Mercosur, uno de los dirigentes europeos que más prisa ha metido para que se firmara cuanto antes y que se ha distinguido a continuación por decir que lo firmado es buenísimo para todos. Se supone que también para los citricultores de España, que tendrán que salir a torear con más cítricos baratos importados. Pero da igual, si el presidente Sánchez dice que es buenísimo, así será, y quien diga lo contrario será porque no está en la honda. Así que ¿podrá estar el señor Puig tranquilo ante su jefe de filas, o todo queda más o menos en el nivel de que hay que hacer y decir lo que toca y quien más y quien menos ya lo sabe y así lo entiende?

Menudo papelón. Porque Ximo Puig movió pieza en Bruselas pese a que el ministro en funciones de Agricultura, Luis Planas, se luciera también diciendo que estamos ante un acuerdo «moderno» y por supuesto muy positivo para España. ¿Cítricos incluidos?

Al regreso de Bruselas, el señor Puig habló a la concurrencia en tono esperanzador: aún queda tiempo -vino a decir- y se pueden conseguir cambios en beneficio del sector.

Lamentablemente, la comisaria de Comercio de la UE, la sueca Cecilia Malström, ha desmontado dicho discurso y ha eliminado toda esperanza de cambios en el tratado, al proclamar, frente a quienes tratan de entretener a sus votantes, que no hay margen de mejora, que el acuerdo «no se puede reabrir ni mejorar, ya está hecho. Es lo que tenemos, está cerrado».

Señor Puig, ¿en qué quedamos ahora? Le toca mover pieza.