Valencia, cerrada por vacaciones

BORJA RODRÍGUEZ

Mañana nace agosto, mes de referencia para uso y disfrute de días de esparcimiento: playa, quedar a comer con amigos, visitar algún museo o ver un concierto. Pero en la ciudad de Valencia los responsables políticos mantienen esa mentalidad cateta de que en agosto se cierra por vacaciones. Lo hacía la derecha conservadora y ahora insiste la izquierda progresista. Un año más la ciudad del Turia cuenta con una numerosísima propuesta cultural en el mes de julio, tan extensa que no logra un resultado medio exitoso en cada uno de los eventos: no hay público para tanta oferta. Sin embargo en el mes de agosto, habida cuenta la existencia de demanda, Valencia se sumerge en un estado de letargo ya que sus dirigentes políticos no trabajan por vacaciones. Año tras año siguen concentrando casi toda la oferta cultural en julio con la Gran Fira de València, con conciertos muy variados, desde Ana Belén, pasando por Loreena McKennitt a Ketama o Luz Casal, la programación musical que aparece en la plaza de Toros o la programada en la Marina Sur del Puerto de Valencia, conciertos de Operación Triunfo, Tears For Fears, Keane y así un sinfín de citas culturales.

¿Y en agosto? Se hace un silencio absoluto. Alguien pensó hace muchos años que en Valencia no hay nadie y decidió establecer el mes de vacaciones para la política en general. Ciertamente nuestros recién elegidos responsables, tendrán más que merecidos unos días de asueto y hasta de desenfreno, sin olvidar el cumplimiento de su responsabilidad o en el peor de los casos delegándola en otras personas.

No es de recibo que una ciudad del calibre de Valencia carezca de una amplia y variada oferta cultural para el mes que comienza mañana. Todos los empresarios valencianos especializados en el desarrollo de eventos y conciertos, ven cómo agosto tras agosto pasan la mano por la pared sin poder celebrar ninguna idea cultural porque quienes deciden, quienes mandan, opinan que la gente en general hace lo mismo que ellos: desaparecer. Afortunadamente la vida evoluciona y pocos son los que centran la totalidad de las vacaciones en un solo mes. Cientos de miles de turistas van y vienen en estancias de días o semanas, y Valencia en el mes de agosto no ofrece un programa de oferta cultural medianamente premeditado. A los mismos promotores que han hecho un sobre esfuerzo en el mes de julio al estar obligados a concentrar todos sus eventos en este espacio de tiempo, les gustaría poder trabajar para la ciudad de Valencia en el mes de agosto. Porque hay mucha gente que visita nuestra ciudad, pero en las dependencias del Ayuntamiento no queda ningún responsable político. Ni cortos ni perezosos, a la mayoría de ellos, los veréis en sus cuentas de Instagram.