Urge un cambio

BORJA RODRÍGUEZ

Del todo no debe estar bien hecho si la Policía Local de Valencia desvía el tráfico por el carril bus o los mismos conductores de coches se ven obligados a circular por el carril bici cuando un autobús de la EMT se avería y obstaculiza por completo una avenida, como sucedió en Reino de Valencia. No es cuestión de acostumbrarse al nuevo estatus de la bicicleta como dijo el alcalde Ribó, se trata de solventar un problema que a todas luces va a pasar factura en las próximas elecciones municipales a Compromís, como principal responsable, y al PSOE, como colaborador silencioso de las políticas de Grezzi.

Me resulta asombroso parar a hablar con la Policía Local que gestiona el tráfico en cualquiera de los puntos negros que ha creado el carril bici. Han sido varios agentes los que abiertamente me han dicho que si el ciudadano quiere cambiar algo, la solución está en las urnas. Y es de los comentarios más suaves que puedo escribir en esta columna, se pueden imaginar por dónde van los tiros y en la familia de quién tienen más recuerdos tanto los conductores que están metidos en el atasco de turno, como los agentes que intentan aligerar el tráfico mientras aguantan todo tipo de impertinencias.

No debe estar bien hecho cuando ya no hay sitio suficiente para las motos que necesitan aparcar en el centro de la ciudad, ya que han prohibido aparcar sobre las aceras con el suficiente ancho para ello y han sustituido ese espacio por aparcamientos totalmente insuficientes. Valencia es motera y quienes acceden a la ciudad en moto o en coche, no se van a convertir en ciclistas, porque lo hacen por necesidad. No debe estar bien hecho cuando obstaculizan intencionadamente el acceso de las furgonetas de las cuadrillas y los camiones de los caballos a la plaza de toros, con zona de amarres para bicicletas y enganches de la empresa Valenbici. Dos por uno, pensará Grezzi: «no me gustan los toros y te j... con la bici». No debe estar bien hecho cuando por culpa de los atascos se produce mucha más contaminación que cuando fluye con normalidad. Siguen con el discurso populista de lo eléctrico, de lo ecológico y por ahora es una patraña. No es opinión, empíricamente hay estudios que así lo demuestran. Ni estamos preparados para convertirnos inminentemente al eléctrico ni el bulo de que el diésel contamina más es cierto. Contaminan los coches diésel antiguos, es decir de aquellos propietarios que no tienen la posibilidad económica de cambiar de automóvil. Esas son las políticas progresistas: penalizar al que no puede cambiar de coche (pobre) y no hacerlo al que puede cumplir con las nuevas exigencias (rico). Seguimos con los mismos políticos que priman sus intereses sobre las necesidades y soluciones a los problemas del ciudadano, y eso tampoco está bien hecho.