El último Évole

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Durante el último 'Salvados' de la temporada muchos eran los espectadores que aplaudían en redes sociales que se diese voz a personas anónimas para que relatasen vivencias y problemas cotidianos y alegaban que aquello era algo inusual en nuestros días. No estoy de acuerdo. La tele actual está repleta de testimonios ciudadanos a propósito de la nada. A menudo, por ejemplo, los telediarios salen a la calle a preguntar a cualquiera por los temas de actualidad, sin que en realidad su opinión tenga demasiada relevancia. Pero es un recurso habitual, que de alguna manera humaniza los informativos. También se recurre a ello en espacios como 'España Directo' o 'Comando Actualidad', en los que se suele vestir de trascendente lo que no lo es y eso hace que sus relatos queden desdibujados y deslegitimados.

Lo de Évole parecía diferente porque no era nada impostado. Tan importante es saber escuchar como saber qué preguntar y a quién. El periodista de La Sexta dedicó su programa del domingo a sus vecinos en el barrio en el que vive en Cornellá. Con ellos habló de tú a tú. Y eso se agradece. Charlaron sentados en un banco, no hacía falta más escenografía, contaron las razones que les llevaron hasta esa localidad, lo que quisieron ser y han terminado siendo, cómo pasan sus días y sus noches. Y en esas conversaciones sin aparente envergadura salieron a relucir asuntos con los que era fácil empatizar. Porque quien más y quien menos tiene a alguien en su familia al que la vejez le empieza a pasar factura, porque muchos hemos escuchado a nuestros mayores comparar sus aspiraciones con las de la sociedad de ahora, porque pocas cosas son tan agradecidas como atender a alguien de vuelta en la vida sin miedo ni pudor alguno. Esa aparente naturalidad conlleva mucho trabajo por detrás, que conste. Pero el resultado es extraordinario. Lo vemos, por ejemplo, en 'Radio Gaga', y lo vimos en la despedida de Évole.

El presentador deja el barco que cambió su trayectoria y que de alguna manera también ha cambiado la tele en la última década. Évole ha hecho parecer fácil lo que es verdaderamente difícil.