LAS TRES CARAS DEL PSOE

Un juez ha dejado en suspenso la exhumación de los restos de Franco (embalsamado como los faraones egipcios) por considerar que las obras carecen de «las garantías técnicas y mecánicas que puedan poner en peligro la vida o integridad física de los técnicos y operarios que intervengan». Esta medida cautelar es 'urgente'.

Encima de la tumba está una vistosa losa de mármol. Pero debajo hay otra de duro granito, que pesa 2.000 kilos (dos toneladas). Hará falta un 'picapedrer'. Si por un descuido o por azar le cae en el pie de uno de los técnicos u operarios, el drama ya está servido. Entonces nacería 'La maldición de Franco', que podría recordar a los muy cinéfilos 'La maldición de Frankenstein, de 1956, año en que el Régimen comenzaba a salir de la autarquía. O a 'Drácula vuelve de la tumba' (1968).

Los mal pensados (Sánchez) sospechan que en la tumba de Franco encontrarán todas clase de tesoros pues no se conoce que escondiera cuentas en Suiza al tratarse de un militar austero y abstemio. Creen que dentro habrá más tesoros que en el sarcófago de Tutankamón.

Por de pronto -a causa del auto de juez- Sánchez ha congelado una partida de 340.000 euros destinada a la Abadía Benedictina del Valle de los Caídos, incumpliendo este sabio consejo de Dale Carnegie (maestro de Iván Redondo, jefe de su gabinete e inspirador de todas sus apariciones propagandistas): «Si quieres recoger miel, no des puntapiés a la colmena». O «haga que los errores parezcan fáciles de corregir».

La última maniobra mediática como presidente fue visitar las tumbas de Manuel Azaña en Montauban, donde nació el retrógrado crítico de jazz Hugues Panassié (autor 'De vrai jazz') y Antonio Machado, que yace en Colliure. En 1998 estuve allí y guardo las fotos.

Desde el momento -no hace mucho- que Sánchez elogió al «gran poeta nacido en Soria», cuando ya desde nuestro bachiller sabíamos que fue en Sevilla, tuvimos la certeza de que su excursión a Colliure no era de índole literaria, sino 'republicana'.

Machado: «O que yo pueda asesinar un día / en mi alma, al despertar, esa persona / que me hizo el mundo mientras yo dormía». Demasiado profundo para un ex jugador de baloncesto. A Sánchez me lo imagino leyendo lo último de Ken Follet.

La mitificación de la Segunda República por un sector de 'progres' tiene como una de las causas principales la de que no han leído ningún libro sobre cómo empezó y cómo degeneró. Para compensar su ignorancia reproducimos unos párrafos del maestro de periodistas y columnista breve, esencial, Julio Camba.

Camba fue testigo directo de todos los acontecimientos. Corresponsal en Madrid de varios periódicos. En su columna 'Lo que pudo hacerse' escribe: «El pueblo perdió la poca fe que había empezado a tener, y en vano algunos optimistas decían a los desesperanzados que era preciso dar tiempo al tiempo. Dele usted al tiempo todo el tiempo que quiera; pero la perdiz que voló ya no volverá a ponérsele a usted a tiro. Y lo peor es que antes, en estos casos, había siempre una solución, a la que se agarraban aun los más recalcitrantes: la República; pero ahora que tenemos la República, ahora ya no tenemos solución».

El PSOE no siempre fue el 'gobierno bonito' con un astronauta sentado en la cápsula espacial -sin mecha- del Consejo de Ministros. He aquí la crónica de Josep Pla, corresponsal en Madrid de 'La Veu de Catalunya'. Está fechada el 13 de septiembre de 1934. La titula 'El armamento de los socialistas': «La situación está igual, o sea, peor que ayer. El desembarco de armas efectuado por los socialistas en San Esteban de Pravia ha venido a complicar la situación del orden público hasta un grado indescriptible. Da pena pensar que los socialistas que trajeron la República, elaboraron la Constitución y las leyes que regulan el orden público del país hayan adoptado, por el mero hecho de haber perdido las elecciones, una táctica literalmente subversiva».

El director general de la operación fue Indalecio Prieto (confirmado por Stanley G. Payne). Y ahora los publicistas del PSOE dándonos la matraca con 'las tres derechas'. La pregunta es: ¿cuántos PSOE ha habido echando la vista atrás?