Traidores

MARÍA RUIZ

Los traidores han protagonizado en España innumerables intrigas palaciegas que casi siempre han acabado en trágicas circunstancias. El reducido espacio cortesano que rodeaba a los monarcas postmedievales del Renacimiento y el Barroco daba para grandes complots, algunos de ellos, incluso fueron maniobras fratricidas que se llevaron por delante al ocupante del trono.

Ese es el caso de uno de los personajes más infames de nuestra historia. Fernando VII. El ejemplo más cristalino de que los que más presumen de ser patriotas son aquellos que más desprecian a sus conciudadanos. Primero, intrigando contra su padre, Carlos IV, deseándole que pudiese «gozar la corona por muchos años» mientras negociaba con Napoleón la entrega de la misma (a la vez que el padre, por cierto). Y luego, traicionando a su pueblo al solicitar ser hijo adoptivo del corso después de pedir caminar todos juntos, él el primero, por la senda constitucional española. 0

Otro sombrío personaje es un destacado republicano catalán que acabó abandonando la república en aras de un independentismo que le llevó a romper con España. Lluís Companys actúo con deslealtad hacia el gobierno de Lerroux y así se lo echan en cara muchos republicanos. Aunque peor es la negra acusación de genocida que lo persigue y que la actual ERC rechaza. Sin embargo, él mismo presumía de haber matado a más de 8.000 monjas y curas.

Los traidores de hoy no asesinan a enemigos en aterradoras checas como las de Barcelona, ni amenazan con romper España, sino todo lo contrario. Pero sí embisten contra el padre, asaltan plazas del hasta ayer compañero y amigo y pactan operaciones con el otrora adversario.

Para lo que le va a servir...