El PP de Tezanos

MARÍA RUIZ

Si una se concentra y mira muy, muy al fondo del agujero negro que los científicos han conseguido fotografiar con un telescopio espectacular, se ve al PP, al PP de Tezanos. Allí, una vez sobrepasado el anillo brillante que es engullido por la oscura materia del llamado 'horizonte de sucesos' aparecen, ingrávidos, Pablo Casado, Cayetana Álvarez de Toledo e Isabel Bonig haciendo solitarios con las cartas.

Allí están también Miguel Abellán y Suárez Illana, en un mano a mano para ver quién burla el empellón de las urnas con el mejor pase posible. Y si el observador ocioso se fija muy bien, tras el velado visillo dorado de materia brillante, Tezanos, con una mano enguantada sobre una pantalla transparente, imita a Tom Cruise en 'Minority report' y mueve a los candidatos populares a su antojo: ahora se estrellan en Madrid, ahora los fagocitan Vox y Ciudadanos en Valencia. A su PSOE, sin embargo, Tezanos lo encumbra y lo saca a hombros.

Sin embargo, fuera de la materia gravitacional, en su viaje a las ondas radiofónicas, se mostró extrañado del resultado de su propia cocina al asegurar que no acababa de ver que el PP haya caído tanto y que tiene la impresión de que Vox puede sacar más de lo que dice, «puede tener un voto oculto».

Sobrepuestos de la contradicción, volvemos a mirar al fondo del agujero oscuro. Y, junto con los candidatos de Casado, vemos a los primeros miembros de una clase media española que la OCDE sitúa casi en peligro de extinción. Su último informe alerta de que este grupo social decrece por el estancamiento de su nivel de vida y las escasas o nulas expectativas de mejora. Esperemos no llegar a la situación de aquel país suramericano cuyo caudillo, tras escuchar que estaban en crisis al no existir las clases medias, firmó en un edicto: «Queda instaurada la clase media».