Territorios inteligentes

ADOLFO MONTALVO @ADOMON INGENIERO

Todo lo 'inteligente' está de moda: la aparición de los smartphones hace 10 años, conocidos inicialmente como teléfonos inteligentes, ha catapultado el término 'smart' y lo ha convertido en un talismán. Todo es 'Smart'.

Las ciudades no son una excepción: las 'smart cities' son un potente reclamo para los gestores (políticos y funcionarios) de las ciudades. En este caso las traducciones del término 'smart' al español sí que han triunfado: se habla con normalidad de ciudades inteligentes, islas inteligentes y regiones inteligentes. Se está consolidando usar 'Territorios Inteligentes', porque así nos referimos a un ámbito más amplio que internacionalmente se conoce como 'Smart Sustainable Cities and Comunities'.

Se refiere esta expresión a «territorios innovadores que utilizan las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y otros medios para mejorar la calidad de vida, la eficiencia de la operación y los servicios urbanos y la competitividad, asegurando que se satisfacen las necesidades de las generaciones presentes y futuras, así como aspectos culturales».

Una larga definición de la ONU, con mucha sustancia.

Un poco de historia

España fue pionera en el nacimiento de las Ciudades Inteligentes. Ya en el año 2004, la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (que ahora se llama de la Sociedad de la Información y la Agenda Digital = SESIAD) organizó en Logroño el Foro nacional de las Ciudades Digitales, en el que se trataron muchos de los temas que ahora parecen muy modernos. Entonces ya había 30 ciudades españolas experimentando con tecnologías digitales aplicadas a diversos ámbitos.

Si bien al principio el mayor énfasis se dio a los aspectos relacionados con las telecomunicaciones de banda ancha, móviles y fijas, inalámbricas y de fibra óptica (se hablaba de las "herramientas"), pronto las ciudades se dieron cuenta de que lo importante no era con qué herramientas se trabajaba, sino para qué y para quiénes se hacían las ciudades y cómo se dotaba de servicios inteligentes a los territorios.

En 2011, se fundó la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI). Esta red es un foro en el que las ciudades han compartido experiencias, éxitos y fracasos, que han ido perfilando un mapa de necesidades, servicios, soluciones y equipamientos.

España tiene un liderazgo internacional en estos asuntos. Las normativas de estandarización de Europa y de la ONU (en la Unión Internacional de Telecomunicaciones) se alimentan de las aportaciones de técnicos españoles que también están en la Asociación Española de Normalización UNE.

Para qué y para quiénes

Las ciudades, los territorios, son para las personas, para las generaciones actuales y las futuras (sostenibles). Y esta obviedad nos permite repasar los distintos servicios a los que se puede aplicar y se está aplicando ya, una inteligencia basada en tecnologías digitales.

Algunos ejemplos:

La vivienda y sus servicios: agua potable, electricidad, gas, aguas residuales, recogida de residuos sólidos, seguridad, acceso a operadores de telecomunicaciones fijas y móviles. Todos estos servicios están siendo dotados de inteligencia que permiten por ejemplo que los contadores de agua informen cada poco tiempo (15 minutos, una hora) al sistema central y que permitan una planificación más sostenible de las presiones y mantenimientos, así como una detección de fugas de forma inmediata. O también podrían, con las debidas protecciones de datos personales, detectar la falta de consumo en un hogar de una persona mayor que viva sola y que salte una alarma que avise a familiares o a servicios de asistencia.

La movilidad: en una ciudad se puede conseguir un control y gestión del tráfico de una forma totalmente granular que favorezca determinados tráficos (servicios públicos y de reparto en medios no contaminantes) frente a otros. Y también que pueda informar al ciudadano o visitante de la mejor opción entre una combinación de medios de transporte: autobuses, tranvías, metro, taxi, bicicletas, motos eléctricas, coches de alquiler por horas o parking para vehículos particulares.

El mantenimiento de la ciudad: es otro campo importante: jardines, regadío, limpieza, reparaciones de calzadas y mobiliario urbano.

La participación y colaboración ciudadana: es otra área que entronca con la ya clásica Administración Electrónica. Son las ventanillas electrónicas y los datos abiertos, para una mejor y más transparente gestión y buen gobierno: hace tiempo que han de estar disponibles (así lo dice la ley).

Pues bien, cada uno de estos ejemplos de ámbitos de actuación tiene detrás un ecosistema de empresas y soluciones que están adoptando tecnologías digitales para dotar de inteligencia a sus servicios. Se producen nuevos escenarios de colaboración y de competencia entre empresas proveedoras de servicios y de tecnología.

Y las Áreas y los Servicios de los ayuntamientos y otras entidades territoriales, deberán tener una visión más amplia de la ciudad y actuar de una forma coordinada usando la tecnología y la inteligencia: un gran y difícil reto.

Territorios del futuro: ¿inteligentes o degradados?

Sea por motivos demográficos, culturales, o de sostenibilidad, los territorios, las ciudades, no pueden vivir de espaldas a la inteligencia con apoyo digital.

Cada nuevo suministro y servicio debe contratarse con cumplimiento de requisitos de integración en sistemas inteligentes: con sensores, comunicaciones y adaptación a estándares en cada una de las capas de la arquitectura de sistemas de los Territorios Inteligentes.

Los territorios que no lo hagan terminarán siendo más caros de mantener, menos atractivos para personas y empresas, en suma, se degradarán.

La buena 'materia prima' de las ciudades y territorios de España debe completarse pronto con inteligencia.

El ecosistema tecnológico está preparado. El ciudadano y el visitante así lo espera. Hagámoslo realidad.