Terremotos en valenciano

¿Cómo puede ser que la Generalitat no disponga de una red sísmica propia con la falta que hace?

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Es perfectamente comprensible que el Consell tripartito pretendiera crear una red sísmica propia, aunque ya exista la que depende del Instituto Geográfico Nacional, porque es una demanda muy sentida de la población y en la calle no se habla de otra cosa, ni Cataluña, ni Vox, ni las pensiones, ni la crisis que viene, qué va, la red sísmica valenciana. A mi, como saben que soy periodista, me paran constantemente y me preguntan, Salazar ¿para cuándo tendremos los valencianos nuestra propia red sísmica?, y yo no sé qué decirles, pongo cara de circunstancias, siento decepcionarles. Porque lo que está claro es que el hecho diferencial valenciano, como el catalán, el vasco, el castellano-manchego o el murciano, exige no sólo eso que se llama instituciones políticas propias, como un parlamento o un defensor del pueblo, o la protección y el impulso de la lengua autóctona y las costumbres y tradiciones locales, sino también una estructura administrativa que abarque todos los órdenes de la vida, desde la transparencia de la Administración a los terremotos. Aunque yo, sinceramente, me pregunto si es que hay muchas diferencias en la prevención y los avisos de emergencias en caso de que la tierra tiemble entre que lo haga un organismo dependiente del Gobierno central y uno que obedezca a la Generalitat. Vamos a suponer que en el primer caso se emitiera un aviso de evacuación, «¡atención, atención, vecinos de la comarca tal o cual, abandonen urgentemente sus casas, huyan a una zona de campo, despejada, hay un grave riesgo de terremoto!», ¿se supone que algún valenciano no lo entendería al no ser emitido en valenciano (normalitzat, por supuesto) y se quedaría tan tranquilo en su casa viendo la tele con el riesgo de que le acabara cayendo el techo encima? Noooooo. ¿Es que acaso si en vez de terremoto se habla de terratrémol los valencianos que corran como alma que lleva el diablo pasarán menos susto, pensarán que están más protegidos y sentirán ese movimiento sísmico como algo más suyo, más cercano? ¿O es que por algún casual los dirigentes nacionalistas que idearon lo de la red sísmica propia pensaban aderezar las informaciones y avisos de incidencias con la música del tabalet y la dolçaina para reforzar el carácter valenciano de su criatura? ¿No será más bien que éste no es más que un nuevo, burdo, cómico y hasta ofensivo intento de duplicar competencias con el fin de acabar creando una estructura de Estado en una comunidad autónoma tal y como ha hecho Cataluña gracias a la paciencia Pujol y sus secuaces y la aquiescencia de Madrid? ¿No sería el momento de revisar el modelo, acabar con los excesos, racionalizar el funcionamiento, evitar duplicidades y de este modo garantizar su continuidad antes de que los partidarios de acabar con todo logren ser mayoría? ¿O es que hay alguien que de verdad, en serio, piensa que necesitamos una red sísmica valenciana?