LAS TELES MATAN A LAS SERIES

LAS TELES MATAN A LAS SERIES
Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Podría parecer una incongruencia pero la realidad es que las propias teles están matando a las series. Es cierto que estas ya no les dan las alegrías de antaño, en los tiempos en que 'Médico de familia' lograba cuotas de pantalla entre el cuarenta y el cincuenta por cien, o más recientemente cuando 'Velvet' o 'El Príncipe' superaban ampliamente el veinte. Hoy en día es complicado que una ficción obtenga estos datos estupendos, salvo 'La que se avecina', que triunfa en cualquier franja. El cambio de hábitos seriéfilos y la llegada de las plataformas con su arsenal de títulos en catálogo han dañado notablemente el rendimiento de este tipo de productos en los canales generalistas. Al verlas heridas de gravedad las cadenas podrían haber ideado la manera de reanimarlas, pero lejos de hacer esto han terminado de rematarlas.

No tiene sentido, es verdad, pero estamos siendo testigos de cómo despachan los capítulos de dos en dos, retrasan su emisión a horas intempestivas, las mueven de día a la mínima de cambio o las trocean sin sentido. El último ejemplo lo hemos vivido con 'Señoras del (h)AMPA', que se presentó cuando el verano acechaba y se interrumpió la temporada con solo cinco episodios emitidos. Ahora ha vuelto a la parrilla, pero como los resultados no han sido tan buenos como esperaban esta semana Telecinco retrasó su inicio hasta las 23.20 horas. Supongo que para castigar a los pocos que seguían viéndola, en lugar de tratar de atraer a los que se fueron.

Antena 3, por su parte, ha despedido 'Pequeñas coincidencias', pero poca gente se habrá enterado. La había escondido en la madrugada tras haberla (mal)servido a lo largo de septiembre a razón de dos capítulos semanales. No es un título que mereciese demasiado la pena, pero podría haber encontrado su público tratado con más mimo. Como sustituta han estrenado una historia de 'streappers' que no hay por dónde cogerla (actores incapaces de entonar frases, situaciones inverosímiles y un tufo rancio en cada secuencia). Que esta ficción la haya promovido la misma emisora que ha estado detrás de 'La casa de papel', 'Vis a vis' o 'Fariña' es una muestra de involución que da miedo.