Suspenso a los diputados valencianos

MANU RÍOS

A setiembre, como los malos estudiantes. Menudo ejemplo están dando los adultos que nos representan. Se me ocurren varios calificativos para describir el asunto pero lo dejaremos en vergonzante. Imposible canalizar tanta bilis sin hacer sangre. En tiempos de turbulencias lo que toca es insuflar aire al enfermo y no hacer leña del árbol caído, pero caramba, la misión se antoja más difícil que subir el Tourmalet de tanta rabia, estupor y ácido úrico que llevamos acumulado en las piernas.

En esta ópera bufa nadie está libre de pecado, ni Sánchez ni Iglesias ni ninguno de los 346 diputados (cuatro están suspendidos) que cobrarán un pastizal, más de cuatro millones de euros por no pegar ni chapa. Por acción o por omisión ninguno rema para desatascar la situación. Es mejor ver los toros desde la barrera y asistir al espectáculo del despelleje mutuo. Y para uno que pide explicaciones en nombre de los valencianos, se le deja más solo que la una.

Que Sánchez se permita vacilarle a un Joan Baldovi como portavoz de una marca -que no es santo de mi devoción pero que representa a parte de mi tierra- y dé a entender que no habrá nuevo modelo de financiación porque ya bastante nos dan vía FLA es ante todo una ofensa. Y todos callados. Y mudos, empezando por el PSPV, su socio.

De Sánchez es propio su carácter desafiante y chulesco pero que ninguno de los 32 diputados valencianos realice una sonora protesta es imperdonable. ¿Nos merecemos unos diputados incapaces de plantarle cara a quien nos ningunea? A ver qué día tenemos por fin listas abiertas y nos dejan de convocar a manifestaciones que no valen absolutamente para nada. Si Sánchez fuera Rajoy, los llamados progresistas hubieran montado la mundial.

Ahora el Consell, con Puig al frente, tiene un serio problema con el asunto de la financiación. ¿Para qué valió la manifestación si han sido incapaces de mantener con rotundidad un frente común? El Botànic se está columpiando miserablemente. Ahora, cuando manda la izquierda, el silencio se ha impuesto en el PSPV, Compromís y Podemos. Oltra, en 2017, hablaba de montar un pollo ¿a qué espera? Y Puig denunciaba que una «financiación justa es «irrenunciable, inaplazable e imprescindible».

Que nadie nos vacile. La verdad es que Sánchez nunca quiso a Iglesias al lado, de hecho quiere su desaparición para quedarse con toda la izquierda. Lo mismo que en Moncloa no se puede ni respirar de la tensión que existe entre el equipo de la maléfica y floripondia Calvo y el crack de Iván Redondo (autentico fontanero de Sánchez) . En el resto es igual. En el PP de Casado no saben ni que hacer, en Ciudadanos no tienen líder porque anda perdido en las flechas de Cupido y en Vox no saben ni quien manda.

A descansar, que ya nos toca.