SUFRIR Y GANAR

CRISTINA GRAU

Quien iba a decir al acabar la primera vuelta que estaríamos vivos en tres competiciones en abril. Tengo que reconocer que yo era una de las pesimistas que creía que habíamos tirado la temporada hace unos meses. Pero somos así, queremos tirar a un entrenador y al día siguiente lo encumbramos y es uno de los nuestros. Pitamos a un jugador y al poco tiempo le ovacionamos cuando le cambian aunque no haya hecho un buen partido. Quedan poco más de dos meses para que acabe la Liga y estamos peleando por entrar en Champions, vamos a jugar la final de la Copa del Rey y seguimos en cuartos de la Europa League. Ni los más optimistas se imaginaban este panorama. Esta ilusión en el año del centenario no es casualidad. Ni el sufrir como lo estamos haciendo en los últimos partidos, tampoco. En los últimos meses se respira un buen rollo alrededor del Valencia, en los partidos en Mestalla, en las redes sociales, en la calle. Se palpa ilusión, unión, fe en este equipo y ganas, muchas ganas de conseguir algo grande. Hagamos como hacemos siempre, nosotros a lo nuestro, sin importarnos lo que hagan o digan o no digan los demás, aunque nos ignoren. Vivamos cada partido, en Mestalla o fuera, como si de una final se tratase. Animemos juntos, hagamos tifos, cantemos el himno de la Comunidad o el Amunt, colguemos las banderas del centenario en nuestros balcones, hagamos todo juntos porque ello nos llevará a algo grande. Rodrigo no estaba y ahora vuelve a ser el killer, a Parejo se le cuestionaba y hoy es nuestro capitán y se le idolatra, Guedes se fue y ¡como ha vuelto! Gayà es Gayà. Hasta Piccini, Wass, Gameiro, Cheryshev... están creciendo cada día. Estamos ganando partidos, aunque sea en el descuento y haciéndonos sufrir. Pero, qué narices, ganar así mola. ¡No nos quejemos! Nuestros corazones están para esto, para saber sufrir. Si no fuese así no seríamos valencianistas. Se palpa también en el ambiente que cada vez son más niños los que visten con orgullo la camiseta del Valencia por la calle. Muchos de ellos acudieron a la marcha del centenario. A sus corazones aún les quedan muchos años de sufrimiento pero, sobre todo, les quedan muchos años de valencianismo. Ellos están aprendiendo a sufrir pero también a ganar. Sigamos haciendo las cosas bien, sigamos sumando en cada partido, protestemos y enfadémonos cuando las cosas no vayan bien, pero olvidemos pronto y sigamos animando, sigamos acompañando al equipo siempre, sigamos volando con nuestro murciélago y, sobre todo, sigamos sufriendo y ganando en los últimos minutos, porque esas victorias son muy nuestras. Yo desde aquí prometo ver los partidos hasta el pitido final porque me perdí el gol de Guedes en Krasnodar porque apagué la tele del disgusto. También es verdad que cuando me enteré, ¡qué subidón! Nosotros no sabemos ganar sin sufrir y eso nos hace más grandes.