Sucesoras de Merkel

JOSÉ M. DE AREILZA

Angela Merkel prepara su salida de la escena pública con la vista puesta en la tarea más difícil de un líder, organizar una sucesión exitosa. Con frecuencia del poder se sale mal y de manera traumática. Muy pocos dirigentes son capaces de preparar y ejecutar una transición que preserve sus valores y defienda un legado. La canciller se lo ha propuesto y, además, en una doble pista: no sólo quiere seguir influyendo en la política alemana, también proyectar su visión en el puente de mando de Bruselas. Así que Merkel, con la cautela y el tacticismo que le son característicos, ha conseguido designar a dos discípulas suyas, una como candidata a la cancillería y otra al frente de la Comisión Europea. Las dos 'mini-Merkels' tienen sus ideas y estilos de poder definidos, pero ambas son deudoras y discípulas de esta sorprendente científica educada en la Alemania del Este, metida en política con la caída del muro de Berlín.

Annegret Kramp-Karrenbauer (conocida como AKK), fue elegida, en el pasado mes de diciembre, líder de la CDU. Desde esta semana es ministra de Defensa, tras haber presidido la región del Sarre. Comparte con su mentora una visión moral de la política, pero también una gran capacidad de adaptación y de pacto. Ha sido crítica con el gobierno al que ahora se ha sumado por la excesiva generosidad en la política de acogida de inmigrantes, el asunto que más votos ha hecho perder a su formación política. En temas europeos, AKK ha enmendado la plana a Emmanuel Macron, al rechazar la centralización de la política económica y fiscal y es mucho más prudente que el francés a la hora de alentar una futura política común de seguridad y defensa. Por ahora no es una figura popular en el ámbito nacional y su partido tiene dudas sobre su capacidad de ganar las próximas elecciones.

El caso de Ursula von der Leyen, la nueva presidenta de la Comisión, es igualmente interesante. Ha sido quince años ministra antes de dar el salto a Bruselas y combina bien raíces y alas, por usar la expresión favorita de Goethe sobre la educación. Esta médica, aristócrata, luterana y madre de siete hijos se siente a la vez europea y alemana. Es conservadora en algunos asuntos, pero como hemos visto en su discurso ante el Parlamento de Estrasburgo hace unos días, está muy abierta a impulsar propuestas de otras formaciones políticas, en el campo de las políticas sociales, la igualdad de género y el ecologismo. Esta capacidad camaleónica es muy típica de Merkel, más cómoda en el centro y en la fabricación silenciosa de consensos y no en vociferar desde los extremos. Ambas sucesoras, AKK y von der Leyen, tienen mucho por demostrar y grandes obstáculos por delante. Es lo mismo que le ocurrió a Angela Merkel cuando accedió en el año 2000 a la presidencia de su partido.