Subvención

María José Pou
MARÍA JOSÉ POU

Se lo leí estos días a un periodista nada complaciente con la derecha y, por tanto, poco sospechoso: «he conocido a un militante de uno de los partidos del Botànic y no era director general». Añadía ánimos al aludido para que no perdiera la esperanza. Viniendo de quien venía, empecé a convencerme de que la sensación que tengo de una multiplicación de cargos, encargos y recargos con el gobierno actual era algo más que una suspicacia personal. Quizás por eso cada vez que leo la palabra 'subvención' noto que me sube la tensión. Creo que es por haber dejado de fumar antes de hora. Ya sé que, se deje cuando se deje, siempre es tarde. Solo llega pronto quien no empieza a fumar nunca. Pero a la vista de tantas ayudas, programas, médicos y estrategias de Sanidad para luchar contra la adicción al tabaco, se me llevan los demonios por haberme enfrentado a ello yo sola, con mis pesetas y con mis propios recursos de motivación y constancia. Supongo que lo mismo piensan todos y todas las que han pagado a un preparador, han ahorrado, se han sacrificado y han peleado por unas oposiciones que les han quitado el sueño, el aliento y la vida y lo han hecho no solo sin ayudas económicas sino con muchas trabas, multiplicación de trabajo sin consideración y todo tipo de dificultades sin que sus jefes tuvieran en cuenta el esfuerzo extra. Ahora la Generalitat ha anunciado que dará 500 euros a quien se prepare oposiciones al grupo A de la administración autonómica. Los requisitos apuntan a jóvenes con titulación, empadronados y que no disfruten de otras ayudas similares pero no he conseguido saber qué ocurre si las suspenden. Teniendo en cuenta que solo se les exige presentarse a la convocatoria, no superarla, ¿tienen que devolver el dinero o se les 'premia' con otra ayuda para seguir intentándolo?