Spoilers no, gracias

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

Todos queremos llegar a viejo pero nadie quiere serlo. La alternativa a envejecer es no poder contarlo, algo a priori peor. Aunque el camino puede ser divertido, hacerse mayor no es un juego. Es una carrera de obstáculos, una cuenta atrás con una misma, un mano a mano con el destino, en definitiva, una faena. Nada que ver con FaceApp, la herramienta que muestra cómo será nuestro rostro cuando seamos septuagenarios. En la mutación hacia la tercera edad, la aparición de arrugas en el rostro es lo de menos. Lo de la soledad de los ancianos lo dejamos para otra pantalla. Basta con pasar 24 horas en un hospital o en una residencia geriátrica para conocer los filtros que impone inexorablemente la vejez. No quiero ver mi cara de octogenaria, ni saber las enfermedades que padeceré en los próximos años ni tampoco los golpes de suerte que me esperan en décadas venideras. No me gustan los spoilers y menos si son de la vida por muy virtuales que sean. Spoilers no, gracias.