Sostiene Sánchez

Un Gobierno de gran coalición con Rivera e incluso con Casado sería patriótico

JUAN CARLOS VILORIA

Atestigua el último estudio demoscópico publicado por el CIS que los políticos son el segundo problema para los ciudadanos españoles (38,1%) después del paro (61,8%). Paradójicamente y de manera simultánea casi la mitad de los consultados confiesa que si se repitiesen las elecciones generales votaría a Pedro Sánchez. Es decir, siguiendo el razonamiento lógico, los votantes están cansados, hastiados y preocupados por la clase política con la excepción de Sánchez. No del PSOE, que ya no existe como partido tal y como lo conocíamos, sino que votarían por el símbolo y su representación, que es su líder indiscutible e indiscutido. Y esos resultados sociométricos se han dado sin que los sondeados conocieran todavía que la investidura iba a fracasar. Imagino que a juzgar por la tendencia que apunta el sondeo, de haber conocido los consultados el fracaso del intento de investidura de finales de julio, sería más del 50% de los consultados los que anunciarían su voluntad de votar al político no investido. El mensaje encerrado en la botella del CIS no tiene otro contenido que susurrar al oído de los políticos que la gente está harta de ellos y que peligran sus cuotas de poder, sus caladeros de votos, sus poltronas y su futuro. Excepto el de Sánchez, naturalmente.

Así que sostiene el presidente en funciones que si no queréis taza (tres ministerios y una vicepresidencia), taza y media (gratis total). Caso contrario, advierte a sus exsocios preferentes, intentará persuadir a la derecha para que le faciliten el desbloqueo y abran la cancela del futuro de España con su abstención patriótica. Que ahora que Casado ha elegido como portavoz de los populares a Cayetana Alvarez de Toledo, tiene que avenirse. Porque a patriota no le gana nadie a Cayetana. La ironía a veces se confunde con la fantasía. La otra alternativa que maneja el presidente en funciones no es, por ejemplo, plantear en serio un Gobierno de gran coalición con el PP o con Rivera. Y no sería una mala idea. Porque si en los tiempos recientes del bipartidismo era inviable e innecesario, ahora con la fragmentación y el auge del nacionalismo periférico se hace imprescindible para proteger el legado de los constituyentes del 78. ¡Si hasta ha resucitado el nacionalismo canario que creíamos periclitado con Cubillo! Ana Oramas ha concluido que o te haces nacionalista o con Sánchez no haces carrera. Así que aunque Iglesias diga que Sánchez no tiene proyecto para España, todo apunta a que al menos tiene un proyecto para septiembre. Es decir, Él: Yo no quiero, pero si me obligáis no tengo otra salida que repetir las elecciones generales. Y ya les ha advertido, Tezanos mediante, que todos los votos que pierden el Partido Popular, Podemos, Ciudadanos, incluso Vox, se van a votar a Sánchez. Voto patriótico, suponemos. Pero antes de obligar a los electores a votarle por descarte o abstenerse por hastío debería dar otra vuelta a la gran coalición. Eso si que sería patriótico.