A SOLER SE LE ESTÁ HACIENDO LARGO

Burguera .
BURGUERA .Valencia

Al conseller Vicent Soler se le está haciendo largo el arranque de la legislatura. El experimentado socialista tenía ganas de repetir como responsable de Hacienda. El suyo sería un nombre para la Historia de la Comunitat si finalmente se logra llegar a un pacto para reformar el sistema de financiación. Sin embargo, lo que parece un objetivo a largo plazo puede terminar atropellado por los acontecimientos urgentes: salvar las cuentas de la Generalitat de este año. Para ese rescate, Soler precisaría de la ayuda del Gobierno central, y es algo que puede llegar, o no. El problema es que el conseller no lo sabe. Ni siquiera lo intuye. O sea, que no tiene ni idea de lo que hará Moncloa. Soler calificó el jueves de «anecdótico» que un día antes se columpiase como Pinito del Oro en Les Corts. El conseller subió a la tribuna feliz porque una agencia había informado de que la ministra había anunciado que dará un trato singular a la Comunitat y le enviará dinero antes que a las demás. «Un trato singular», clamó el catedrático, orgulloso de que el Ejecutivo central atendienda, por fin, las demandas del Consell. Un día antes había estado reunido con la secretaria de Estado, a modo de consolación por la anulación de la reunión entre el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Daba la sensación, en ese momento, de que esa era la mano tendida del Gobierno central a sus compañeros socialistas valencianos. Pues no. Posteriormente se desmintió la noticia y se indicó que había sido una mala interpretación de unas palabras de Montero en el Congreso. Soler, sin embargo, había asumido como bueno ese anuncio. Él mismo lo consideró una «precipitación» de la que se atribuyó toda la culpa.

Es sintomático que un conseller, que 24 horas antes se había reunido con un alto cargo del ministerio, dé por bueno un dato tan relevante que luego resultase erróneo. No es síntoma de precipitación, o de nervios, sino de una pura y dura falta de comunicación y coordinación entre dos gobiernos que, supuestamente, colaboran. Ya no sólo deberían trabajar juntos por lealtad institucional. Es que Montero y Soler, Puig y Pedro Sánchez, son del mismo partido. El PSOE tiene en la Comunitat su gobierno autonómico más poderoso, aunque sólo sea por población. Se supone que debería apoyarlo de modo prioritario. De eso incluso le acusaron unos días antes el PP de Andalucía, que achacó las reuniones entre Puig y Montero, como la de hoy, de un gesto «sectario». Sin embargo, da la sensación de que el PSPV y los socialistas que habitan Moncloa son de sectas distintas, de las que no se cuentan las cosas entre ellos. Si no es por ayudar a los valencianos, al menos podrían trabajar juntos para ganar elecciones.