UN SOCIALISTA DE LOS DE ANTES

F. P. PUCHE

LA VALENCIA QUE YO HE VIVIDO

Aprimeros de febrero del lejano año 1980, el socialismo valenciano estaba sumido en una de las primeras «tomatinas» que luego le harían famoso en España entera. Atento a las reglas de cortesía, el periódico quiso que se entrevistara a todos cuantos movían el trasero de cara a un congreso que tenía que celebrarse en un hotel que la ciudad ha perdido tontamente, el Sidi Saler Palace. Es así como entrevisté a un socialista respetado y respetable, Manuel del Hierro, que con su voz de trueno pasaba por no dejar nunca descontento, ni falto de titular, a periodista alguno.

-¿Qué es el socialismo, don Manuel?

La pregunta, formulada al famoso abogado como aperitivo de cortesía, tuvo una respuesta cabal, seria, ortodoxa y contundente:

-El socialismo es la teoría y la práctica que conduce al cambio del modelo social y, ingularmente, a que una clase oprimida se libere a sí misma y al resto de la sociedad, acabando con la explotación del hombre por el hombre.

Ni don Carlos Marx, que revisó los estatutos del PSOE a petición del abuelo Pablo Iglesias, hubiera respondido mejor con menos palabras. Del Hierro, que durante todo el franquismo se había granjeado la admiración de miles de obreros valencianos, dirigía un despacho de abogados laboralistas acreditado y certero. De ese semillero habían salido no pocas vocaciones políticas, empezando por José Luis Albiñana, que el año anterior había sido efímero presidente de la Generalitat... para desencadenar otra sonora «tomatina». El periodista hizo ver al entrevistado que el ideal socialista suele guardar cierta distancia entre teoría y práctica.

-Lo más importante para mí es la práctica. Quizá el problema es que estamos perdidos en una serie de disquisiciones intelectuales que nos hacen perder de vista el objetivo.

Ahora no lo evidencia. Pero en 1980 esa frase era una andanada contra la línea de flotación de los «señoritos universitarios» que estaban desembarcando desde la Universidad en los puestos de mando del socialismo. Cargados muchos de ellos, para indignación de mi entrevistado, con la nueva mochila del nacionalismo.

-Los nacionalismos exacerbados me parecen pequeño-burgueses. Son movimientos pequeño-burgueses...

No es fácil describir la cara de asco con que etiquetaba al nacionalismo. Una frase le bastaba para perfilar una situación, un estado de cosas, un escenario que se había hecho presente en Valencia, con la democracia recuperada, desde su punto de vista como una gangrena. Para del Hierro, el intento de los nacionalistas por «reducir el campo de batalla» no era sino el camino de hallar «el modo más favorable para sus intereses y marginando siempre los intereses de los trabajadores».

Felipe González había abandonado el marxismo unos meses atrás. Y los acercamientos del PSOE al comunismo se veían con creciente recelo. «Con estampa de ex-boxeador», decía el cronista sobre su entrevistado, «se presenta como un buen fajador socialista: ha recibido muchos golpes, ha esquivado otros tantos y tiene, en la actualidad, la responsabilidad de un amplio sector del socialismo valenciano». Responsable en aquel momento del socialismo de la ciudad de Valencia, Del Hierro, obviamente, no prosperó en el congreso del Sidi Saler, el segundo que el partido celebraba. La agrupación de la ciudad de Valencia ya evidenció que era un espacio muy plural y difícil de gobernar.

-Mi opción política se produjo porque siempre he creído que el socialismo conjuga la emancipación y la libertad. Estoy en una vertiente obrerista del socialismo.

Durante los casi cuarenta años transcurridos todo parece ser distinto, incluso los obreros, que se diría que han desaparecido en el siglo XXI. La globalización, el trabajo virtual, la crisis económica, el liberalismo, la tolerancia europea... casi han hecho olvidar el concepto de socialismo obrero que Manuel del Hierro defendió desde su despacho del Ensanche y después, en el Ayuntamiento. En 1980, para resolver los conflictos, solo exigía unidad:

-El partido debe ponerse de acuerdo en hacer socialismo.

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