Sinceridad

Pedro Sánchez y Glòria Tello han sido sensatos: con Podemos no se gobierna y el Palau de la Música se cierra

F. P. PUCHE

Sin un Gobierno refrendado por el Congreso, desgobernada por así decirlo, media España se va de vacaciones. Y lo hace sin mucho pesar, pero con los conceptos algo más claros: Pablo Iglesias ha mordido el anzuelo de la tentación, ha abierto la boca cuanto ha podido y ha dejado ver que tiene unas tragaderas enormes, un ansia de manejar presupuesto como pocas veces se ha visto en España... que es justamente lo que pretendían los estrategas de Pedro Sánchez. De modo que si se pudiera hacer el milagro de que hubiera elecciones hoy mismo, el PSOE y el PP avanzarían mucho hacia la configuración bipartidista de hace quince años. Porque la gente, según yo lo veo, está aburriéndose ya de los partidos nuevos que venían a cambiarlo todo y no hacen sino dificultar la gobernabilidad sin aportar soluciones.

También nos vamos de vacaciones sin el Palau de la Música, que ha sido cerrado por reformas hasta nuevo aviso. Un aviso que llegará, yendo todo bien, hacia la Navidad de 2020, para traernos un auditorio renovado, puesto al día después de una cirugía profunda. Y que deja una lección política inesperada; se celebran unas elecciones, se configura un trabajoso gobierno, con un programa y un plan, y luego, por sorpresa, resulta que los presupuestos municipales para 2020 y 2021 habrán de ser otros al tener que afrontar -¿a plazos, a crédito?- un gasto desconocido pero considerable. Porque al coste de las obras hay que añadir el del alquiler de los locales alternativos donde se situará la programación desplazada. Todos somos amigos y hermanos, pero incluso en el Palacio de Congresos, que es municipal, habrá que pagar... Los tiempos en que se prestaban instrumentos creo que han pasado.

Con todo, tanto en el caso del Gobierno como en el del Palau de la Música, tenemos la suerte de partir de la sinceridad de los gestores. Pedro Sánchez ha sido muy claro al reconocer que con Podemos no se puede ir de la mano ni a una boda. Y Glòria Tello no ha jugado al error de amagar, marear y darle vueltas a la huelga de techos caídos de lo que fue el primer referente del gran cambio de Valencia. El uno está apuntando con claridad a unas nuevas elecciones, que quizá serán el 10 de noviembre; y la otra ha tenido pulso para echar el cierre porque el auditorio, con 32 años a las espaldas, reclama obras mayores.

Los discursos del pasado jueves, en realidad, fueron ya los de apertura de la siguiente campaña electoral. Esa estrategia de Sánchez de evidenciar ante el electorado las vergüenzas podemitas, llevaba ya una buena carga de mitin. Junto con un doble alardeo: el primero, exterior, para que se vea con claridad en Europa con quién no se alía; el segundo interior, para que quede claro que el pacto con Podemos no es bien recibido por quienes, dice, velan por los intereses de España. (Este último enunciado no sé como sentará en la Generalidad).