EL SHERIFF DEL LUGAR

KIKE MATEU

El día que nunca quieres vivir. El artículo que nunca quieres escribir. Marcelino ya es historia en el Valencia CF. Profunda y maravillosa historia con dos años en Champions y una Copa del Rey una década después. Muchísimo para muchos. Nada para Lim.

A Lim solo le ha importado -que no es poco- su forma de entender la vida profesional y personal. Nadie le niega. Nadie le ningunea. Nadie le manda mensajes desde una rueda de prensa y nadie le propone un pulso. Un empleado no cuestiona la autoridad de un superior. Mucho menos de forma pública. Primero fue Alemany y ahora Marcelino. Es Lim, y solo Lim, quien marca el camino deportivo de este club (ahora que no está en descenso, claro). Y si quiero prescindir de Alemany no me monta un complot el entrenador. Y quiero a Kangin jugando no me pidas a Rafinha. Y si no está preparado lo preparas. Y si te vendo a Rodrigo te callas. Y si no te callas...

Y Marcelino no se calló. Su gran delito. No doblegó su forma de entender la vida. Contraria a la singapurense. Para Marcelino el respeto no se basa en el cargo. Se basa en los hechos. Y, si un entrenador lleva al Valencia del infierno al cielo, merece respeto. Respeto a la hora de opinar. De fichar. De elegir y decidir. Y si hay un criterio deportivo que prevalezca debe ser el suyo. Porque se lo ha ganado con sus hechos y no con su cargo. Y, si se ha de posicionar, siempre junto a Alemany y nunca con su verdugo. Son sus valores y su dignidad.

Dos posiciones frontalmente opuestas y de convicciones inamovibles. Marcelino ya avisó de que él no iba a cambiar. Lim ha demostrado que tampoco. Y, como esto es una SA en la que se vendieron las acciones al mejor postor, el dueño de los títulos manda más que los hechos, que la razón o que cualquier circunstancia deportiva que quieran añadir. Lim ha mostrado tanto músculo como ausencia de corazón. Ha ido guardando las bofetadas que le enviaban de Valencia con paciencia asiática. Y para pulsos, el suyo, que no le ha temblado para cargarse todo en la jornada tres. Es evidente que le ha dado igual lo deportivo. Como él manda, él ejecuta sin piedad. No importa si Marcelino y Alemany le salvaron del abismo en verano de 2016. No importa si antes de contratar a Alemany el Valencia casi desciende a segunda dos años seguidos. Primero se quiso cargar a Mateu y, ante la revuelta general, se carga hoy a Marcelino. Nadie le tose. Es el Sheriff dispuesto a disparar a todo aquel que ose cuestionar su autoridad. Él es la ley. Él y su amigo portugués.

PD. Suerte y apoyo para Albert Celades. Nada tiene que ver el pobre hombre con el disparate deleznable del resto aunque lo supiera todo mucho antes que Marcelino.