SENYERAS Y RETRETA

MIKEL PAGOLA ERVITI

Pedro Alonso Fernández Vidal tiene mucho mérito en venir a hacer una mascletá en Valencia dado que este tipo de espectáculo no se estila en su tierra (es de Villaverde de la Abadía, León) y siendo que la anterior y primera que hizo aquí fue tal día como ayer pero del año 2015. Primero puso una traca valenciana, como mandan los cánones. Antes de terminarla (quizá debió haberla dejado quemar entera) se oyeron cinco truenos, cada uno en lo alto de sendas estructuras de madera que, quemando a la vez una mecha que ataba un rollo de tela, al desintegrarse la pólvora, dejaron caer o desplegaron otras tantas Senyeras de mediano tamaño que presidieron la plaza desde ese momento en el lateral de Correos. Tras este rápido hecho el fuego volvió al lado norte para ofrecer un largo inicio aéreo de corte clásico. Fueron hasta cinco partes en las que destacaron la profusión de cracker (un crepitar, con el que empezó, que fue largo), y, sobre todo, las carcasas cilíndricas, que se veían subir, con las que imitaba lo que él llamó toques de 'retreta', a modo militar, por su repique continuado de truenos a imitación de lo que en su zona se realiza con cohetería de salidas aéreas. Esto fue muy interesante. Destacaron los marcajes en arrebato para separar distintas partes. Hubo chicharras, más cracker, serpentinas multicolor e interesantes truenecillos con foco blanco. Un golpe de sirenas y otro de truenos precedieron al terrestre. Este se acompañó, a cada lado de la plaza, de volcanes rojos y verdes, pitos y más cracker. La quinta retención iba separada del cuerpo de las demás, entrándole el fuego traqueado (con traca valenciana) desde la cuarta. Así mismo pasó, de forma natural, mecanizada (con traca) al terremoto. Quienes siguen esta columna saben que valoro mucho este gesto técnico de que todo esté unido con estopín. Y más si, como ayer, el terremoto entra tan suave (con tres ramales), de forma tan bonita. Este momento cumbre lo revistió añadiéndole color en el aire (anunció los colores de la senyera). El bombardeo posterior entró con retraso y fue algo lento. El final lo apantalló en toda la plaza, con truenos y volcanes. Lo siguió de un bombardeo esponjoso y de, eso sí, un final certero con anillo de truenos terrestres.