SEÑORA DE LA PIROTECNIA

MIKEL PAGOLA ERVITI

Hay que estar hecha de otra pasta para que te pase lo del año pasado y no solo no intentar que no se hable de ello sino, además, sacarle partido. Recordarán que María José Bárbara Lora Zamorano tuvo la mala suerte de que la máscletà de 2018 se le encendiese por el final, al revés, por culpa de un error eléctrico. Ella, nieta, hija y sobrina de pirotécnicas y pirotécnicos, efectivamente está hecha de un no se qué que no lo tienen otros. Porque en casos parecidos me suelo encontrar con que no hay que mentar nunca la 'bicha' de los errores. Pero Majo es especial. Es toda una señora de la pólvora que tuvo los arrestos de conjurar ayer aquel disgusto repitiéndolo a posta, ¡toma ya!, integrándolo en el inicio del fabuloso disparo que nos ofreció. Tras una traca valenciana, se hizo dueña y señora de la plaza abrazándola digitalmente con truenos acelerados por el suelo y con llamativos relámpagos en el aire, súper técnico y con un resultado precioso y de gran emoción, rememorando, con cierta chulería y enorme autoconfianza, todo un intencionado final de mascletà, al estilo del año pasado en este punto. ¿Cuándo se ha visto regodearse en un fallo y convertirlo ahora en semejante acierto? Después hizo dos paradas o secciones aéreas tradicionales, muy bien elaboradas también. Cerró con otro digital muy bien jugado, con todo colocado en frisos y con más relámpagos para arrebatar y pasar a tierra. La mascletà la enriqueció con descargas preciosas que se descolgaban de las cuerdas cual torrentes de colores. Además también llevaba las espoletas de los truenos abengaladas para engalanar todavía más un cuerpo súper robusto y muy bonito que supo hacer crecer de forma magnífica. En el aire, chicharras, serpentinas y continuo goteo de truenos. Al terremoto, que se inició eléctrico e iba espoletado, se le notó algo su entrada pero volvió a tener descargas de colores en sus cuatro pasadas. Tras él, Majo desbordó el final con una serie de pantallazos digitales avolcanando todo el recinto de forma impresionante y cerrando en suelo y aire, con algún fleco, con todo un señor final digno de toda una gran señora.