Seis eclesiásticos eruditos valencianos

Seis eclesiásticos  eruditos valencianos
d. torres

Quien piense que lo que está ocurriendo ahora no es Historia, se equivoca. Algunos de los hechos que contemplamos, incluso cerca de nuestras ordinarias vidas, están llamados a ser enseñados en las aulas a los estudiantes en décadas venideras.

Incluso hay personajes cuya trayectoria vital merecerá un reconocimiento 'a posteriori' de sus vidas, de sus acciones y de sus elucubraciones. De entre ellos, sobresalen para mí los eruditos; quienes han dedicado su quehacer, más que a obrar, al estudio y la investigación y, posteriormente, a la divulgación pedagógica.

Citaré algunos de ellos: valencianos, eclesiásticos y vivos; es decir, aún actuantes entre nosotros y afrontables, por la calle, en los archivos o en las salas de conferencias, cualquier día de estos.

Vicente Cárcel Ortí. Don Vicente es el eclesiástico valenciano erudito actual que más lejos me queda, y no sólo porque ande tanto por el Vaticano sino porque mi cercanía a él ha sido -hasta el momento- estrictamente textual.

Lo cual no es óbice para el alto respeto en que le tengo, intelectualmente. Que se ha ganado en su voluminosa producción historicista valenciana; en particular la de su historia eclesiástica valentina.

Especialmente grato me ha resultado el estudio que hizo de la posición doctrinal española y valenciana (San Juan de Ribera) en el tema de la expulsión de los moriscos.

Alfonso Esponera Cerdá. De aspecto seráfico, el dominico padre Alfonso Esponera ha sido el paciente observador de muchas de mis explicaciones-guía del ex convento de Santo Domingo de Valencia (actual Capitanía General); al que él acudía con ciertas visitas de compromiso y me invitaba a que fuera mostrando y narrando hitos conventuales y partes constructivas y artísticas.

Con el padre Alfonso he tenido la suerte de mantener un cierto mayor contacto, no ya sólo a través de las lecturas de sus estudios sobre la figura de San Vicente y otros aspectos de la historia del convento, sino por la entrañable relación que a la Orden nos ata a quienes somos miembros del Capítulo de 'Cavallers Jurats de Sant Vicent Ferrer'.

Miquel Navarro Sorní. En Miquel es, en mi opinión, el sacerdote investigador al que cubre de gloria el mero anuncio de su nombre. Que le viene, tal vez, de haber sido colegial del Real Colegio Seminario del Corpus Christi y de su, muy destacable, investigación acerca de los Borja (en especial, sobre Calixto III); en los archivos vaticanos. Y hoy es, también, capellán de la Orden de Malta en Valencia y, por ende, con vinculación a la Real Maestranza de Caballería. Del que me cupo el honor de presentar obra suya borgiana en una mesa de autores, durante un Congreso de Historia en la Universidad Católica.

Vicente Pons Alós. Conocí a don Vicente en los años 80. Le vi, por primera vez, entre los legajos del archivo parroquial de la arciprestal de Ayora; salvados -milagrosamente- de la destrucción durante nuestra Guerra Civil. Estaba organizando sus fondos (desde el siglo XVI) y de allí salió una pequeña e interesante guía, que un día me regaló.

Luego, ya lo volví a relocalizar en la Facultad de Geografía e Historia, como profesor; experto medievalista y, en particular, en técnicas Historiográficas. Lo hallé de nuevo en el Consell Tècnic d'Heràldica, cuando el Ayuntamiento de Cortes de Pallás me pidió que diseñara y defendiera el nuevo escudo para el municipio.

Finalmente, tras los años en que el Archivo y Biblioteca de la Catedral han estado 'cerrados por reformas', con su apertura el Arzobispo García-Gascó tuvo el acierto de nombrarlo director. Por lo que hoy, como Canónigo Archivero, está realizando una encomiable labor; propia y de apoyo a los investigadores.

Andrés de Sales Ferri Chulio. Pese a que su nombre me sonaba mucho, por el 'de Sales', no le vi de frente hasta la Asamblea de los Cronistas Oficiales en Orihuela (2006). Como la jornada trataba sobre 'Los patronazgos marianos en el Reino de Valencia', él no podía no estar presente.

Posteriormente, me fui enterando de su amplia y laboriosa actividad en pro del Archivo de Religiosidad Popular del Arzobispado; que tanto material tiene recopilado y salvaguardado. Después he ido descubriendo la cantidad de sus estudios monográficos, por pueblos y temáticas, y las recopilaciones hechas sobre el material de imaginería, tallas y cuadros, destruidos en las quemas de las iglesias valencianas.

Jaime Sancho Andreu. A don Jaime puede decirse que lo he tenido siempre a la vista; porque no hay reportaje, escrito o televisivo, en el que no aparezca si se trata de patrimonio religioso valenciano. Con sus amplísimos conocimientos del Arte de nuestra Archidiócesis; de lo que, como Canónigo Conservador, es responsable.

Pero lo que de él me admira es la tutela que ostenta sobre el inapreciable y no suficientemente divulgado, ni aún visitado, Museo Mariano (MUMA); con su excelente colección devocional de la Virgen de los Desamparados.