Seguimos en campaña

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Como somos unos ilusos nos habíamos creído que el pasado 26 de mayo finalizaba la campaña electoral y nuestros políticos iban a dejar la promoción para pasar a la acción. Después de un par de años en que los principales partidos se preparaban para unas elecciones inminentes y tras unos últimos meses en el que nos han convocado a elecciones por encima de nuestras posibilidades era de esperar que iniciásemos una nueva etapa más tranquila, en la que los cargos electos se pusieran a trabajar. Entendíamos que los posibles pactos serían un mero trámite que nos llevarían al meollo de la cuestión, a gobernar, que es básicamente para lo que les pagamos a todos esos alcaldes en funciones, concejales sin cartera y diputados sin nada que decidir.

Sin embargo seguimos en campaña, como si nos persiguiera, como si fuese un estado en el que nos tuviésemos que acostumbrar a vivir. Todavía quedan en las calles algunos carteles en vallas, mupis y marquesinas que no se retiraron de la última convocatoria electoral, cuyos lemas leídos ahora suenan menos creíbles todavía que hace unas semanas. 'Haz que pase', decía el del PSOE. ¿Qué pase qué? ¿La nada? 'Vamos' fue el grito de guerra de los de Albert Rivera. ¿Y a dónde vamos?, nos seguimos preguntando el resto. 'Valor seguro' se anunciaba Casado. Lo que no sabemos todavía es para qué sirve ese valor seguro. 'La historia la escribes tú', nos aseguraban desde Podemos. Y eso estamos esperando, que lleguen a acuerdos y nos dejen escribirla.

Los que han programado una campaña más agresiva son los de Ciudadanos, empeñados en acaparar titulares a costa de lo que sea y de quien sea. La responsabilidad política implica, entre otras cosas, saber echarse a un lado y sobre todo reconocer cuándo uno no es protagonista. No ha sido el caso de esta formación que ha aprovechado el orgullo LGTBI como altavoz mediático para sus causas en lugar de respetar las que promueve el colectivo. Pero estamos en campaña y ahí no hay reglas. Vox, por su parte, es consciente de que cualquier marco es bueno para darse a conocer y captar votantes, teniendo en cuenta que son los más novatos en estas lides. Aprenden rápido como demuestra el hecho de que hayan conseguido copar las informaciones políticas a fuerza de bloquear las investiduras de Murcia y Madrid. Esta última -esa fallida que se produjo ayer sin candidato- la monopolizaron los de Abascal. Unos y otros hablaron de ellos. Y ellos tan contentos, sobre todo Monasterio que, como saben, sonríe mucho. Les están haciendo la campaña sus propios rivales, así que como para no estar felices. Y luego están el PSOE y Podemos intentando arañar unos votos que, si se descuidan, se los acabarán quedando los de enfrente, que son muchos y necesitan llenar sus cestas. No necesitamos más cordones sanitarios, sino medidas sanitarias. No necesitamos reparto de cargos, sino encargos. No necesitamos más elecciones, necesitamos lecciones.