Sanitat... ¿universal?

Daniel Luna, en la entrada de LAS PROVINCIAS / Drew Hays
Daniel Luna, en la entrada de LAS PROVINCIAS / Drew Hays

Ahora hace más de un año (junio de 2018) del cierre y suspensión de la actividad en la Unidad de Cirugía Cardíaca del Hospital de Manises llevada a cabo por la Conselleria de Sanitat Universal i Salud Publica de una forma puramente ideológica y contraria a lo que el más básico sentido común indica.

Este hecho ha condenado a la más absoluta indefension a los pacientes del área 23 de la Comunidad Valenciana, a los Testigos de Jehová y a todos los que correspondiendo a otras áreas quisieran ser libremente atendidos en Cirugía Cardíaca del Hospital de Manises. Por todo ello me encuentro en la obligación, como responsable directo de dicha Unidad, de mostrar mi opinión de los hechos.

Resumiendo el conflicto generado por la Conselleria con la Unidad de Cirugía Cardiaca de Manises, todo comienza cuando Carmen Montón es nombrada consellera. Se establecen unas metas para reconvertir los hospitales públicos de gestión privada en hospitales dentro de la red con financiación y gestión exclusivamente pública.

Después de revisar los documentos archivados en los ordenadores, la comisionada del Hospital de Manises había encontrado que, aunque existía autorización verbal para la Cirugía Cardíaca (confirmada por la Sindicatura de Comptes en 2017), faltaba el trámite de haberlo pasado por registro y haber pagado las tasas. Lo que a todas luces parecía ser un mero formulismo administrativo se convirtió en una 'persecución sin prisioneros' contra la Unidad.

Desde entonces, y a pesar de las sucesivas entrevistas en la Conselleria, la presentación de un dosier completo (como si fuéramos a abrir un nuevo Servicio) y las distintas llamadas a miembros de la Conselleria, lo único que hemos recibido es la resolución con fecha del 12 de noviembre de 2018 del cierre de la Cirugía Cardíaca, contra la que presentamos unas nuevas alegaciones el 29 de noviembre de 2018.

Un cierre de carácter inmediato y sin previo aviso en base a unos criterios que no cumplíamos según unas recomendaciones y directrices (no normativa) de la Sociedad Española de Cirugía Cardíaca en 2012 y que hizo suyas el Ministerio de Sanidad.

Estas recomendaciones de hace seis años y que indudablemente ninguna comunidad española ha seguido proponían realizar 600 procedimientos anuales y que cada cirujano cardíaco del servicio realizara no menos de 50 cirugías de bypass coronario anuales.

En el registro de la Sociedad de Cirugía Cardíaca publicado en febrero de 2018 se incluyen 16 centros que hacen entre 33 y 200 intervenciones con CEC (25% del total de centros). Igualmente, en cuanto al número de intervenciones por cirujano en dicho registro de actividad oscila entre 44 y 83 intervenciones de cirugía cardíaca (no solo coronarios). Nosotros, como se puede ver en el informe, estamos dentro de esos rangos.

Inexplicablemente, a pesar de que la Unidad cumplía los parámetros establecidos por la Sociedad Española de Cirugía Torácica y Cardiovascular (en adelante SECTCV), la Conselleria de Sanitat i Salud Publica no lo consideró así.

Siguiendo dichos criterios sólo quedarían 4 o 5 Centros de Cirugía Cardíaca operativos en España (que además no cumplirían todos los requisitos, porque el número de cirugías coronarias no llegaría a las 20 por cirujano), el resto deberían cerrarse y tanto los cirujanos cardíacos, como los perfusionistas (ATS/DUE responsable de la máquina de circulación extracorpórea), irse al paro o emigrar.

Posteriormente se presentó un último recurso dirigido personalmente al secretario autonómico de Sanidad (Dr. Narcís Vázquez) el 5 de abril del 2019, disponiendo la Administración de tres meses para contestar. Dicho plazo finalizó el 5 de julio, con el silencio administrativo, que en el caso de la Sanidad supone el no definitivo.

Todos esos años, como ha sido absolutamente lógico, hemos aplicado los criterios de calidad y eficacia establecidos por la SECTCV; con unos resultados que han sido iguales o superiores a los establecidos por la propia sociedad. Dichos resultados son del conocimiento de la Conselleria al haber sido remitidos como alegaciones por los servicios jurídicos del Hospital de Manises.

Durante estos meses que ha sido cerrada la Unidad, los pacientes pendientes de cirugía cardíaca eran derivados a La Fe, y, desde allí, según la voluntad del coordinador jefe de Cirugía Cardíaca, se remitían al Hospital Clínico o se quedaban en La Fe. De esta manera, las listas iban aumentando y los pacientes de Manises pasaban a engrosar dichas listas y por supuesto a aumentar su espera.

En el momento actual ni la prontitud de la cirugía, ni los resultados de la misma pueden compararse a los resultados obtenidos durante estos años en el Hospital de Manises.

Y yo le pregunto a la consellera de Sanidad: si los resultados no son mejores (nos referimos a la morbilidad y mortalidad demostrables), la espera de los pacientes se ha incrementado (cerca de los 4 meses) y la experiencia quirúrgica en la Comunidad Valenciana de cualquier cirujano en activo en la práctica público-concertada no se acerca ni por asomo a la nuestra, ¿cómo se justifica esta actuación claramente prepotente, social y sanitariamente indefendible?

Sería muy positivo para los usuarios y por supuesto de gran interés para el Hospital de Manises que se tuviera la sensatez de rectificar y si después de un consenso de las fuerzas políticas y los profesionales sanitarios se decide cambiar el modelo nacional de la cirugía cardíaca se lleve a cabo de forma progresiva y sin prejuicio para los ciudadanos o los profesionales.